–Sebastián –salió de mis labios mientras él se movía sobre mí, comenzo con un ritmo lento, luego aceleró y comencé a sentir ese hormigueo en mi vientre, nuestras respiraciones se hicieron más pesadas, me aferre a su espalda cuando exploté y él lo hizo después. Se recostó a mi lado abrazándome y recuperando el aliento. –Buenos días –beso mi frente. –De dónde sacas tanta energía –logré decir y escuché su risa. –Tu tienes la culpa por dormir desnuda –respondió. –No me dejas usar ropa –reclamé. –Entonces es un empate –encogió los hombros y yo rodé los ojos. –Tengo hambre –murmuré cuando se acercó a abrazarme. –Y yo quiero estar así contigo todo el día –me dió un beso en la mejilla que me hizo sonreír. De pronto mi teléfono se escuchó en la sala. –¿Quién carajos llama tan temprano? –gr

