–Llegamos –suspiro Sebastián al entrar a mi apartamento. No dijo nada más mientras camino a la cocina por un poco de agua y yo no sabía cómo decirle, bueno lo que he planeado, aunque no he planeado nada, debi arreglar el apartamento. –Sam.. –Te tengo un regalo –solté cuando él pronunció mi nombre y luego reaccioné –. Me ibas a decir algo. –Dijiste un regalo –sonrió. –Yo… bueno… sí –balbuceé con las mejillas encendidas y mi pobre corazón martillando en mi pecho, comenzaba a arrepentirme de esto. –¿Y dónde está? –preguntó. Oh sí, por supuesto Sam ¿Dónde está el regalo? Ahora te lo tienes que poner. –Ven conmigo –tomé su mano y lo guié hacia la habitación, me detuve a pensar dónde o cómo, bueno al final le pedí que se sentará en la cama. –¿Qué haces, Sam? –Quédate aquí –respondí, me

