Verity frotó sus labios contra el pectoral de Marcell y respiró profundo. Era tarde, mucho, y ella estiró tan solo un poco las piernas y sus muslos ardían. Estaba cansada como hacía mucho que no lo estaba, y sus músculos estaban tensos. Verity odiaba sentir dolor, pero cuando recordaba todo lo sucedido la noche anterior, olvidó por completo que necesitaría píldoras y quizá reposo. En su estado había muchas cosas que no podía hacer, sin embargo, le importó poco que la usaran como juguete s****l la noche anterior, y cuando rozó la piel de su esposo con la punta de su nariz, respiró de nuevo y tocó el centro de su pecho. Sus dedos exploraron el escaso vello en su pecho y se alzó para besar sus labios fríos. Marcell estaba dormido cuando ella lo besó, y sintiendo la suavidad de sus labios, r

