Sé que buscar respuestas es dificil en mi condición, pero Shady me apoyaba. —Por favor, no sé quién es, no sé cómo me conoces. —Mi voz no era más que sollozos. Recuérdenme no volver a tomar atajos para llegar a casa otra vez en mi vida. —Mel, ¿qué? Vamos, no actúes, Shady te espera, vamos. No hagas de esto un juego. Era obvio que no sabía quién diablos era “Shady”, ni quien era él, mis nervios estaban a flor de piel y a ese tipo sólo se le ocurrió acercarse más a mi e intentar tocar mi brazo, instintivamente me eché hacia atrás y su cara se contrajo en tristeza, me dolió verlo así pero era más evidente mi miedo que mi hospitalidad en ese momento. — ¿Qué pasa? ¿Cómo es posible que no te acuerdes de mí? Mi memoria no es que fuese mala, es que no existía. Perdí muchos recuerdos, estaban

