En la espera del amanecer se puso a recordar su primer encuentro …
Ellos se habían conocido por medio de una aplicación para citas, después de charlar un poco acordaron verse en el hotel donde Oscar se hospedaba, pues era su última noche en Guadalajara, Liza estaba un poco aburrida y a la vez dudosa de asistir al encuentro, después de pensarlo una hora decidió salir aquella noche he ir a visitarlo ya era casi media noche así que no había ni restaurantes ni cafés abiertos y tampoco lo citaría en su casa a pesar de vivir sola, pensó que si la cita no era lo que esperaba podía mancharse en cualquier momento.
Al llegar le envió un mensaje de que estaba en el estacionamiento y Oscar bajo para recibirla, Liza por su parte estaba muy nerviosa pues subirían directo a la habitación, ya arriba solo bebieron agua y charlaron por varias horas y reían por tonterías, la química era buena, tanto que parecían viejos amigos poniéndose al día y al fin los nervios de Liza desaparecieron.
Oscar le contaba que era divorciado con dos hijas y vivía sumergido en el trabajo por lo que no buscaba una relación y por el momento vivía solo, a Liza le sorprendió la coincidencia pues ella tampoco quería una pareja, pues hacia tres años se había divorciado después de un tormentoso matrimonio y desde entonces solo tenía citas esporádicas, quería vivir lo que no pudo en años anteriores sin volver a creer en los hombres pues había sido muy lastimada, para ella solo era placer y siempre lo dejaba claro desde el inicio, lo cual a Oscar le pareció muy adecuado.
Mientras hablaban Liza analizaba que Oscar no parecía un hombre muy atractivo pues a pesar de sus treinta y ocho años se vestía demasiado conservador, como tratando de aparentar más años, utilizaba lentes, usaba unos discretos braquets, en general no llamaba la atención, aunque a Liza no le preocupaba que fuera cinco años mayor que ella, pues siempre fue una chica madura, incluso le atraían los hombres mayores, al paso de las horas se dio cuenta que era un hombre inteligente y gracioso lo cual ayudo a hacer muy ameno el encuentro.
Al darse cuenta que era tarde Liza decidió despedirse para dejar a Oscar descansar pues él había mencionado que dejaría aquel hotel a medio día.
Liza se levantó, se despidió con un beso en la mejilla y al girar para salir Oscar inesperadamente la tomo del brazo, él no iba a desperdiciar la oportunidad de probar los labios que él había observado todo el tiempo mientras ella hablaba, además cumplía y más todas sus expectativas visuales y simplemente comenzó a besarla, ella noto un sabor raro en sus labios, pero su manera de hacerlo no le desagrado en absoluto , aparte de ser simpático el olor de su perfumé era embriagante, algo que no había notado hasta que Oscar acorto la distancia entre ellos, Liza simplemente cerro los ojos y se dejó llevar.
El continúo tocándola suevamente y poco a poco fueron quitándose las prendas hasta quedar en ropa interior, en seguida Liza noto la tremenda erección y eso la motivo a sacar un preservativo de su bolso pues siempre iba preparada, se posó encima de el para seguir besándolo, Oscar seguía incrédulo de su suerte esa noche y de inmediato decidió quitarse lo que le quedaba puesto, Liza decidió bajar y era una experta, cuidadosamente coloco en su boca el condón y comenzó a besarle suavemente el m*****o de ese desconocido y notando que el no pudo contenerse y descargo en su boca se sintió un poco decepcionada pues no había pasado más de un minuto.
Al notar que el juego había terminado se levantó e intento vestirse pero Oscar no se lo permitió y simplemente la tiro suavemente sobre la cama, empezó a besarla lentamente por todo el cuerpo llegando a su vientre, mientras que usaba sus manos para quitarle las diminutas tangas de encaje color n***o, el simplemente comenzó a pasar y besar delicadamente toda su intimidad con su húmeda lengua, Liza no pudo más que arquera su espalda por el placer que la hacía sentir, termino cediendo ante inesperadas sensaciones, para Oscar el sabor era exquisito y ella no pudo callar un gemido que le indicaba que continuara, él tomaba con sus manos sus caderas y sintiendo como ella vibraba de placer, pronto comenzó a humedecer y no tardo en correrse sobre su boca, el sonido que ella emitió al final le indico que la dama había quedado satisfecha y para sorpresa de Oscar lo había disfrutado como nunca, apenada solo se levantó y corrió hacia la regadera y el sin pudor la acompaño.
Liza comenzó a vestirse rápidamente y él le pidió que lo visitara de nuevo en unas horas y ella sin decir más acepto pues no quería demostrar que aquella sesión de lengua la había dejado con ganas de más.
Camino a casa Liza iba con una gran sonrisa, pues al final la noche mejor de lo que había imaginado, y así mismo durmió unas cuantas horas y con gran esfuerzo se levantó para tomar una ducha y vestirse con algo sencillo para ver de nuevo a Oscar una última vez.
Al abrir la puerta de la habitación Oscar la recibió con una gran sonrisa y tras cerrar la puerta comenzó a besarla con gran pasión, pronto la ropa quedo en el piso y comenzó por su parte más sensible, sabia cuanto lo había disfrutado ella, repitiendo la misma dosis de hacia apenas unas horas, ella extasiada y complacida solo se dejó follar, como dos amantes antiguos, como si supieran exactamente lo que le gustaba el uno al otro, se besaron, tocaron y acariciaron, y por fin Oscar se sintió satisfecho pues había podido sentir su interior vibrar para él, eran amantes con experiencia pero al final parecían adolescentes en su primera vez, terminaron besándose con dulzura y sin decir más se despidieron, solo sabiendo que ella era Liza y el Oscar.