Sasha. Meses después. Si pensaba que no podía admirar más a mi esposa, definitivamente estaba muy equivocado. Llevabamos seis horas desde que ella rompió bolsa y las contracciones se hacían cada vez mucho más fuertes. Nuestro bebé estaba por llegar al mundo este día. Sin dudas nos encontrabamos demasiados ansiosos, pero a su vez felices de conocer a ese pequeño que no paraba de moverse dentro del vientre de su madre cuando le habla. Estoy nervioso, solo que mi tio Dima me había aconsejado jamás perder la calma, sobre todo en este momento donde más apoyo necesita Mackenzie de mí. Admiro demasiado a mi mujer, su valentía, su manera de amarme a mi y a nuestro bebé, estos meses se hicieron tan cortos que a su lado experimenté muchas cosas, no solo temor sino muchas emociones a su lado. N
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


