—¿No aguantó la tentación señor Carter? Pregunté alejándome un poco de él, yendo al otro extremo del ascensor, segundos antes de que este se detuviese. —Hay cosas que no sabes, Mia, cosas que no puedo explicar con palabras. Carter se volvió a acercar a mí y me besó por última vez, me obligó a salir de él caminando aún con nuestros labios unidos. —Por favor, señor Carter, explíqueme al menos qué cosa está pasando. —No lo sé, solo sé que quiero besarte. Respondió en mis labios. Caí acostada en el sofá y el señor Carter cayó sobre mí, dejando sentir lo duro que estaba su entrepierna. Me mojé, tenía mi ropa húmeda y comenzaba a desesperarme el calor que ya tenía recorriendo mi cuerpo. Quería parar con esto, pero a la vez quería que el siguiera, sus besos, eran una llamarada para mí.

