Narra Miguel La tensión se respiraba en el aire y entre el personal, pronto llegaría el papá de Félix, nuestro líder. Félix es un conejito comparado con su padre cualquier error y alguien moriría, tenía que limpiar todo el desastre que había hecho Félix la puerta se abrió de un portazo dando paso a un par de guardias que se ubicaron al lado de cada lado de la puerta, su posición era firme y no se movían ni un centímetro ni siquiera sus ojos se movían pero sus orejas de alfa estaban decaídas era obvio su miedo mientras se escuchaban ese inconfundible taconeo de esos zapatos de cuero que tantas veces había sido manchados de sangre, el aire se hizo tan pesado que casi sentía que me ahogaba como si hubiera un incendio la temperatura aumentaba a su alrededor, una sombra se acercaba hacia la

