Narra Alex Esos momentos eran uno de los mejores placeres en mi vida. Me encontraba recostado, descansando finalmente y con Ángel recostado en mi pecho tal y como si fuese un gato. El silencio en la oscura habitación era roto por nuestras tranquilas y débiles respiraciones. Estaba en paz, moví uno de mis brazos para tocar la espalda del chico con suavidad, algo que cambie por un ligero abrazo, para no llegar a despertarlo. Sentía su calor recorrer su cuerpo, era una sensación agradable y simplemente no pude evitar acercar mi cabeza a su cuello, para sentir su olor que era sumamente una entrada al paraíso. Jadee en voz baja, con una sonrisa un tanto boba en mi rostro. Me estaba comenzando a enamorar cada vez más de este chico. Me sentía cansado, mis párpados pesaban y dudaba en ceder a mis

