Mis ojos viajaban con curiosidad por el resto de la estancia. Un gran grupo se formó en la cocina con todas las personas que estábamos ahí. Intentaban interactuar aunque no todos eran tan sociables. Jason, el mayor de los hermanos de Dante nos informó que los hombres se encargaban de la vigilancia por rotaciones diarias y que las chicas nos encargamos de la comida y el aseo en general. Un poco machista pero ¿Quién soy yo para decir nada? Un rato después cuando todos comenzaban a ir a las distintas habitaciones y ya habían impuesto el día que a cada uno les tocaba vigilar por cualquier inconveniente, decidí que quería asearme una vez más. Como ya sabía dónde quedaba el río además de que no se encontraba verdaderamente lejos de aquí me encaminé en dirección de la puerta en cuanto

