Dasha caminaba por el parque, el sol brillante en el cielo se reflejaba sobre la nieve, derritiéndola poco a poco, le gustaba los días de nieve y sol, aunque el gran abrigo que llevaba le dificultaba el poder correr, aun así, lo intento, aunque fue a parar al suelo en más de una ocasión. — Mamá, quiero quitarme esto. — se quejó la pequeña girando a ver a su madre, quien solo sonreía en su dirección. — Mamá, quítame esto, quiero ser libre. — se quejó tironeando su abrigo, como cualquier niña caprichosa, aunque esta vez su madre camino hacia ella. — Tu eres libre, mi hermosa Dasha. — el calor de la palma de la mano de su madre se extendió al recorrer su pequeña mejilla. — Ahora deja tu abrigo tranquilo y ve a jugar. — Pero esto. — dijo apuntando su abrigo. — Es muy molestoso. — le encant

