Lanzó la moneda al aire y ésta cayó al lado de ambos, cara. Shotõ sonrió lascivamente mientras enterraba su rostro en el cuello ajeno. -Serás mío- le dijo mordiendolo. -Ah! No! Espera! Haa!... -Rélajate Kats, te haré ver las estrellas- dijo con voz ronca inspirando su aroma. Amaba esa mezcla entre Bakugõ y nitroglicerina, una explosión de sensualidad. Katsuki estaba jodido, la apuesta había sido echa y ya no había nada más que hacer. -Amo cómo te queda el traje de héroe, tus curvas se delinean bien- pasó su mano por la cintura del ojirubí. Bakugõ estaba rojo cómo tomate, no quería creer que su trasero sería profanado por Todoroki, sin embargo tener sobre él al bicolor, no le parecía tan desagradable. -Eres un maldito pervertido. -Es imposible controlarse con tan buen material, Tsuk

