Después de la obra, Ojiro regresó a su casa, se excusó diciendo que se sentía mal. Tokoyami no pudo hablar con él, le había dejado un par de mensajes en su w******p, con la esperanza que los leyera. Shinsõ por otro lado no sabía qué hacer, no había podido hablar con el rubio y ni siquiera tenía su número de teléfono. Por otro lado Sero le seguía dando jugo al pobre de Kaminari por andar tocando otros cuerpos. -Pero no te enojes!. -¿Qué no me enoje?! Estabas manoseando a dos hombres!!. -No los manoseaba! Sólo quería ver cuál era más durito. -¿Qué?! Y encima no lo niegas!. -Pero sí me pillaste con las manos en la masa, bueno, en sus cuerpitos. -Qué cuerpitos ni que nada! Eres un descarado!. -Pero sí yo te quiero a ti!. Sero se quedó callado mirando al rubio con el ceño fruncido. Seg

