Mikkel Jensen. -Los asuntos de Estado aún no están del todo resueltos, pero esta misma tarde tendré una reunión, deberías acompañarnos- dijo mi padre quien estaba a mi derecha, justo en la cabecera de la mesa donde se servía el desayuno. -Lo siento padre, prometí acompañar a Katrine a un lugar esta tarde- respondí mirando mi reloj. Katrine estaba tardando demasiado. -¡Buen día!- hablando de la reina de Roma y de mi corazón. -Sus majestades- dejó un beso en mis labios e hizo una reverencia a mi padre para después tomar asiento frente a mi. -Me ha contado mi hijo que saldrán esta tarde- hablo mi padre. Yo mientras tanto tenía una sonrisa de idiota, no podía dejar de ver a Katrine. -Si, espero que no sea problema- dejó sus cubiertos, vi un poco de nervios en ella. Cosa que

