Terminan de comprar todas las provisiones y se van rumbo al muelle, cuando llegan a él, Maite estaba sorprendida porque no sabía dónde iban. Noah, baja con las cajas y ella lleva las bolsas más livianas, ella impaciente preguntaba — ¿A dónde, vamos? y Noah sonriendo, le responde — A un lugar que es una sorpresa. —Acá, ¿en el puerto? —Sí, le dice Noah, luego comienzan a caminar, hasta que Noah llega donde está el yate, sube le toma la mano y le pide que baje con él. Maite, le dice — Qué? ¿lindo, lo alquilaste para que vayamos a navegar? —Si, le dice él, bajan acomodan las cosas y Noah empieza a mostrarle el yate, lo recorren y ve que tiene habitaciones abajo, una cocina, un living y una terraza donde tiene un jacuzzi, Maite, estaba enloquecida, estaba muy feliz de lo que había alquilad

