— Buenos días, vengo para hacer una prueba de embarazo — se anuncia Ethel en la clínica. — Sí, señorita, dígame su nombre y apellido, el estudio le sale cinco mil pesos — le informa la empleada. — Sí, está bien, lo voy a hacer, acá tiene el dinero y mi nombre es Ethel Güemes. — Me firma el recibo señorita y esperé en la sala, en cuanto se desocupa la enfermera la va a llamar. Ethel se sienta en la sala de la clínica y luego de dos pacientes, se abre la puerta y sale una enfermera y pronuncia el nombre de Ethel y ella se levanta y va a su encuentro. — Señorita Güemes, buenos días, pase — dice la enfermera. La enfermera le explica donde sentarse y cómo ponerse para la extracción de sangre y Ethel así lo hace, terminan y se retira. Al día siguiente va a retirar el resultado de sus anál

