Luego de esa boda tan linda, saludaron a todos, despidieron a sus invitados y se fueron a cambiar, porque ya se iban de luna de miel, viajaban esa misma noche en el avión privado de Noah y se iban para la isla a disfrutar del mar, de la playa y de ese lugar caribeño tan bonito que tenían Maite y Noah. Les agradecieron a todos por haber asistido a su boda, a Donato por haberle ofrecido el lugar y a Noah por darle la posibilidad de que viajaran a la playa y por haberle dado ese trabajo que le cambió la vida y le dio un porvenir mejor a su familia. —Marcos, no tienes que agradecerme nada, con solo tu amistad me bastaba para ser feliz y ver feliz a mi esposa, que es mi mayor anhelo, con verla feliz a Maite, me hace feliz a mí. Muy felices se saludaron y estos novios partieron, Noah le había

