ENFRENTAR LA REALIDAD

1439 Palabras
En el hotel Noah se despierta y busca a Maite por la habitación y no la encuentra, solo están tiradas por el suelo sus prendas íntimas. Se lamenta porque la quería otra vez en su cama, toma su ropa, la huele y sonríe, ya te voy a tener otra vez. Deja las prendas y se da una ducha rápida y va a buscarla a la habitación y se lleva una sorpresa cuando pregunta por las chicas y le informa el personal de limpieza que las jóvenes ya se retiraron del hotel. Corre a la recepción y pide los datos de las chicas y le explican que por seguridad no le pueden dar esa información. Noah, al ser un millonario, soborna a uno de los empleados y solo logro conseguir los datos de la tarjeta de la joven que abono los gastos del hotel. Contento se va a su habitación y luego se va a desayunar. Se encuentra con sus amigos y les cuenta que no sabe que tiene Maite, pero le gusta esa chica y que cuando llegue la va a buscar. — Noah, tu interés por una chica dura lo que dura un día, amigo, tú naciste para ser libre, no eres un hombre de una sola mujer — le dice su amigo. — No amigo, te equivocas, esa chica tiene algo especial, algo que me hace sentir distinto — explica Noah al sentirse muy atraído por Maite. — No, no lo puedo creer, nuestro príncipe se enamoró — dice Bruno, su mejor amigo. — No sé Bruno si es eso o no, pero me gusta y mucho. Mateo Papá, tengo unos papeles que necesito que firmes urgente, son para la nueva línea de productos, que se van a exportar a Rusia. — Cuando viajas a cerrar ese negocio — pregunta su padre Renato — No lo sé Papá, solo sé que quiero ir con Maite —dice Mateo decidido. — Hijo, ella es una buena mujer y me encantaría que sea de la familia, pero nos conviene más la sociedad con los clientes rusos, no te olvides que ellos tienen un gran imperio en su país y una gran fortuna y su hija es hermosa. — Ya te dije papá, no me interesa esa chica, me gusta mucho Maite, ella es bonita, simpática y muy humilde — responde Mateo, en cambio la hija de Vladimir es engreída, fría, soberbia y calculadora. — Mateo, la chica es hermosa y vos vas a ser el futuro CEO de la empresa Candy y tu mujer debe ser de tu mismo nivel social o superior, no una empleada como Maite — responde un poco fastidioso Renato. — Papá, eso lo quiero decidir yo y aparte nadie habló de matrimonio, por el momento solo quiero disfrutar de la vida — responde Mateo, mirando a su padre, no te parece. — No te olvides que pronto serás el CEO de la empresa y deberás formalizar y conformar una familia — le dice molesto su padre. — Lo sé Papá, lo sé, primero seré el CEO, luego veremos. (Antes debo tener todas las acciones a mi nombre) — piensa Mateo. Maite Maite cada noche sueña con Noah o mejor dicho revive cada segundo que vivió en esa cama junto a él. Se está enamorando cada más de Noah, de su cara, de su sonrisa, su cuerpo y todo lo que vivió con él, esas sensaciones que vivió y siente cada noche quiere repetirlas con él, pero no sabe ni como se llama, ni si ese es su verdadero nombre o no y lo que es peor, si él quiere estar con ella. En la universidad. Maite va caminando y siente que la llaman y como sabe de quién es esa voz, la ignora y sigue a su aula. Pero Ethel la alcanza y toma su brazo para frenarla. — No vuelvas a tocarme — responde Maite. — No escuchabas que te llamaba — dice Ethel molesta, por ser ignorada. — Tú y yo ya no tenemos nada de qué hablar — dice furiosa Maite. — Te equivocas, tenemos un trabajo que entregar para aprobar la materia —dice Ethel muy descaradamente, te estuve llamando y nunca respondiste el llamado. — Ya te dije que no tenemos más nada de qué hablar nosotras, yo ya le entregué mi trabajo al profesor y le explique por qué ya no trabajo más contigo y él mismo me autorizó a trabajar solo el resto del año — le explica Maite para finalizar esa conversación, Maite se gira para retirarse y Ethel la toma del brazo. — ¿Qué le dijiste? — Pregunta enfadada. — La verdad, todo lo que pasó cuando fui a tu casa y esa es la razón por la cual ya puedo trabajar sola, dije la verdad, yo no tengo que ocultar nada — se excusa Maite. Ethel le pega un golpe fuerte a Maite y su rostro se gira bruscamente —Maldita perra no tenías que decirlo, porque me ensucias — le reclama Ethel. — Ethel, no vuelvas a tocar a Maite, si no yo me voy a olvidar que eres mujer y te voy a devolver el golpe, si te atreves a tocarla. ¿Estás bien mi amor? — pregunta Axel. — No soy tu amor, déjame en paz — grita Maite, tomando su cara del dolor y conteniendo las ganas de llorar. — "Maite quiero hablar contigo mi amor, quiero que te cases conmigo, Maite escúchame" — gritó desesperado Axel. — Axel, es a mí a quien debes pedirle matrimonio — dice de manera soberbia Ethel. — Contigo nunca me casaría, aunque fueras la última mujer en el mundo — dice Axel y se gira para ir tras de Maite. — Axel — grita Ethel, pero él la ignora y corre tras Maite. Y ustedes que miran idiotas, grita furiosa y se va, mientras camina y siente los murmullos de todos los presentes y las cosas malas que dicen de ella. Maite Entra corriendo al baño y se encierra a llorar en un cubículo, se abraza sola y dice Noah como quisiera que estés aquí junto a mí. — Maite, escúchame — grita Axel, sal debemos hablar, por favor escúchame, te puedo explicar. — Sal del baño y aléjate de Maite, si no quieres que te golpee tu cara — dice Malena, la amiga de Maite. — Déjame en paz, necesito hablar con ella — le ruega Axel. — Axel, necesito que hablemos — dice Ethel. — A no, se me van los dos de este baño o no respondo de mí — mientras Malena los saca a empujones del baño, llega Valentina. — ¿Maite dónde estás? Pregunta mientras mira por debajo de las puertas, hasta que la encuentra. ¿Estás bien?, abre la puerta y la encuentra llorando y mira su cara y está hinchada y muy colorada. Ven ponte agua, ya cálmate, me enteré lo sucedido — dice Valentina. — Debería golpearla a esa perra — dice Malena. — No, no valen la pena esos dos, puedes tener problemas en la universidad por culpa de ellos y no quiero — dice apenada Maite. — Si amiga por vos no lo hice — dice Malena, déjame ver tu cara para ver cómo la tienes. — No es nada, vamos a clase — dice Maite y cuando entra en su aula el profesor ya está dentro de ella. — ¿Está todo bien, señorita? — Pregunta su profesor. — Sí, profesor — dice ella apenada. — No, profesor, la alumna Ethel la golpeó en el pasillo durante el break — cuenta otro compañero del aula. — ¿Eso es cierto Maite? — pregunta el profesor. Si responde todo el curso y le empiezan a relatar lo sucedido en la universidad, cuando de pronto entra Ethel. —Señorita Güemes, vaya a rectoría y espéreme ahí — dice el profesor — Encima de idiota, buchona — dice Ethel y sale molesta del salón de clases. A ver chicos, en la vida hay códigos y pautas que se deben cumplir, al margen de lo ustedes hagan con su vida personal, no, porque cada uno es dueño de sus actos. Aplicar la violencia dentro de la universidad tiene sus consecuencias y esta señorita debe aprender demasiado. No se puede utilizar la violencia en ningún lugar y menos en la universidad o con los estudiantes, las cosas se hablan, es importante respetar al otro, porque mis derechos empiezan donde terminan el de los demás. Empiecen a leer el material de la clase de hoy, yo vuelvo en unos minutos. El profesor sale y va a rectoría.
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