Llega la semana de la subasta y están todos con los últimos detalles, Maite muy agotada por el estrés y su malestar, decide ir al doctor para ver porque se siente mal y luego de realizarse los análisis se entera de que espera un hijo de Noah, su gran amor. Por un lado, está feliz y, por otro lado, está triste, no sabe cómo enfrentar a su padre, ella tenía prohibido estar con Noah y ahora, como le explica a su padre, que está embarazada de él. Mientras mira el resultado, se le caen las lágrimas, no se esperaba esto, siente que el mundo cayó sobre ella. Pone su mano en el vientre con temor, pero siente una felicidad, una alegría y una paz que le sorprende porque no se la esperaba. Piensa contarle a Noah el sábado luego de la celebración de la gran subasta para recaudar fondos para la fun

