Capitulo 13

1728 Palabras
Luego de eso, nos sentamos a tomar y a comer algo. Athan me contaba cosas sobre él y yo no me paraba de reír, realmente la pasaba muy bien con él. Era divertido, muy guapo y por supuesto que era el tipo de chico perfecto, pero admito que aún había algo en el que me incomodaba. —Ya debo regresar, es que estoy esperando una llamada importante— avise. —Claro. Ambos salimos del lugar y Athan se acercó a la puerta del piloto para conducir. —¿Qué crees que haces Onisse? Ahora manejaré yo.Te lo gane hace veinte minutos, ¿Recuerdas?— me burle. —Como sea— respondió con molestia. —No eres muy buen perdedor Onisse. —Es que jamás pierdo, menos ante una niña. —Pues yo tampoco pierdo, ya lo has  comprobado. Nos subimos al auto y yo no podía dejar de reír por la cara de Athan. No le agradaba que yo manejara "su vehículo". —Ya cambia esa cara Onisse. —De todos modos pensaba ponerlo en venta...Pero en fin, cantas muy bien, lo tienes merecido, yo también te hubiera elegido— formo una sonrisa divertida. —Gracias. Tú sabías cantar, ¿verdad? —Canto desde niño, mi sueño era ser un gran cantante, pero no pudo volverse realidad. —¿Por qué? —Una vez fui a audicionar y no quede, desde ese día, decidí dejarlo atrás y hacerlo como hobby. —Wow, realmente te rindes muy rápido. —Eso creo, pero de igual forma quedo en el pasado. Tú también sabias cantar. —Si, lo hacía por mi padre, él amaba escucharnos cantar a mí y a Elián. Elián y yo, solíamos cantar juntos. Pero no es la gran cosa. —Yo creo que sí lo es. —Olvídalo. Luego de un buen viaje, llegamos a mi casa. —¿No dejarás que me vaya caminando o sí? —Caminar no hace mal. —¿En serio?, ¿Y si me roban?, no quiero que me roben, soy muy sexy para ser robado. —Primero nadie te robará, segundo no eres sexy y tercero era broma. Estoy loca, pero aún me quedan sentimientos, llévate el vehículo, además si lo ve mi tío, me matara. La expresión de Athan cambio totalmente, su buen humor había regresado. —Gracias. La pase muy bien contigo hoy, me divertí mucho. —Yo también, debemos hacerlo más seguido. —Así será. Se acercó a mí, planto un beso en mi mejilla, se subió al auto y yo me di la puerta para dirigirme hacia la puerta, luego oí que me llamaba. —¡Rhea! —Si, Athan— dije mirando sus hermosos ojos esmeraldas. —Si soy sexy— comento con seriedad. —Y también eres un tonto, adiós— respondí entre risas. —Espera. Se bajó del auto y camino hacia mí, quedamos frente a frente. —No creo que deba terminar así, pero sí creo que debe terminar de esta manera. Dicho eso, se acercó a mí. Juntó sus labios con los míos y ese fue el comienzo del segundo mejor beso. —Ahora si me voy… Adiós— se despidió sin dejar de mirarme. Me había quedado sin palabras por lo que me limite a despedirlo con un gesto de manos. Luego de marcharse, entre a la casa y me senté en el sofá. Estaba como tonta pensando en el, hasta que comenzó a sonar mi celular. —¿Hola? —Rhea, soy Binie, ¿Dónde estás? —En mi casa, ¿Tú? —Pues acabo de escapar de la escuela. —Te enviaré la dirección de mi casa, ven lo más pronto posible, tomate un taxi, yo lo pagaré. —Claro, en un momento iré. Le mande la dirección de mi casa a Binie y llame a Juno, su padre era dueño de tres apartamentos y no dudaría en rentarme uno. —Juno, necesito un favor. —Claro, dime. —Tengo una amiga, se llama Binie y está en la calle. Necesito que tu padre me rente uno de sus apartamentos. —Seguro, puedo prestarte el mío, si quieres. —Si gracias, iré en un momento a tu casa, gracias. —Adiós. A la media hora Binie llego. —Pasa. —Wow, que bonita mansión tienes. —No es una mansión, no es la gran cosa. —Si tú lo dices. —Te prestaré algo de ropa e iremos al apartamento donde te quedaras. Binie asintió en agradecimiento. Tome algunas prendas del armario, luego llame a un taxi y fuimos a lo de Juno. —Hola, pasen. —Te presento a Binie, ella es de la que te hable. —Ah, sí, un gusto. —Lo mismo digo— sonrió. —Espérenme un segundo. Juno se fue por un momento y al rato regreso. —Toma, esta es la llave del apartamento, ya sabes dónde queda. —Claro, en serio te lo agradezco. ¿Alguna vez te dije, que entre tú y Chloe, tú eres mi favorita? —Seguro le dices eso a ella también, ¿verdad?— interrogo divertida. —Claro que no tú eres única. —Si, como sea, ya vete. —Adiós, te adoro. —También te adoro, adiós. Subimos al taxi y fuimos al apartamento. —Aquí es. —Wow, lindo. —Entremos. —¿Todo esto es de ella? —Si, esto no es nada, su madre es dueña de un restaurante cinco estrellas. —Que buena es la vida de ricos. —No te creas, no siempre es lo que parece, pero en fin, me voy, mi tío va a matarme. Mañana pasaré a buscarte e iremos a inscribirte en mi preparatoria. —¡Acabo de escaparme de la escuela!— se quejó. —No seas floja, tienes que estudiar. —Como sea. —Me voy, llámame ante cualquier cosa. —Gracias, en serio, gracias. Nadie hubiera hecho esto por mí. —No es problema— sonreí—Ahora si, me retirare. Fui de regreso a mi casa y caí rendida en mi cama, estaba agotada. Pov Galen No podía creer que Rhea me había ganado en el karaoke, pero mi plan de enamorarla, estaba funcionando muy bien. Al besarla solo sentí odio, rencor, era la chica que más odiaba en el mundo. Por lo menos, no me quede sin el auto. Estaba muy cansado, esto de ser dos personas a la vez, es agotador. Me acosté en mi cama y me quede dormido. Al otro día, me levanté preparado para que Rhea nuevamente me hiciera de sus bromas y me humillara. Partí hacia el colegio y al llegar, allí estaba Rhea, con sus dos odiosas amigas y una chica más, no sé quién era y me daba curiosidad. Fui hasta donde se encontraba Gea y le pregunte. —¿Quién es la chica que está con Rhea? —Es la chica nueva. ¡Alégrate, se te suma una más a tu lista de las que te humillan!— comento con ironía—Vino con Rhea, al parecer es pariente o algo así. —Perfecto, tendré que tolerar una más. — Suerte con eso. Por cierto, ¿Cuándo damos el próximo paso? —Muy pronto, yo te diré cuando. —Bien. Gea se fue al salón y yo me quede esperando al que el timbre sonara. De vez en cuando miraba a Rhea que hablaba con sus amigas y me señalaba. Luego vi que las cuatro se dirigían hacia mí. Yo me preparé para lo que venía. Rhea paso por mi lado y me empujo e hizo que caiga al suelo. —Ups, no te vi— dijo divertida. Estaba bebiendo café frío y no dudo en tirármelo. —Ups, que torpe, tampoco me di cuenta— decía entre risas. Las cuatro se reían, mientras yo estaba en el suelo, muriéndome de frío por el café. Creo que era la única demente que tomaba café frío. Ellas se retiraron y yo tuve que ir al salón ,ya que el timbre había sonado. —Señor Basinas, ¿Qué fue lo que te paso? Yo miré a Rhea, que me amenazaba con el dedo y me mataría, si hablaba. —Nada, solo fue un accidente. —Ve y cámbiate por favor. —Si, profesor. Fui al baño y me saqué todo el café de la cara. Tenía que hacer algo, mi madre siempre me enseño a respetar a las mujeres, pero Rhea, ella era una mala persona, no puedo entender como puede ser tan diferente con Athan, como una persona totalmente contraria. Regrese a clases y por primera vez, desee que terminaran e irme a mi casa. Al finalizar, llegue a mi casa y me prepare para ir a mi trabajo de medio tiempo en la Academia Bell. Tome el auto y me dirigí hacia allí. Pov Rhea No soporto al idiota de Galen, es un estúpido, maldito nerd. Cuando terminaron las clases, me fui a la casa. Seguro que hoy iría a la Academia. Cuando llegue, Elián estaba hablando por teléfono. —Si, no creo que sea buena idea, a Rhea no le gustara. Claro que lo entiendo, pero no soy yo quien lo decide. Ella está muy dolida. Le costó mucho perdonarme y juro que no lo haría con ustedes. —¿Hoy? —Haré lo que pueda. —Claro, también los quiero. Termino de hablar y lo sorprendí por detrás. —¿Qué cuentas hermanito? —¡¡¡Rhea!!!. ¿Puedes dejar de hacer eso por favor? —¿Con quién hablabas? —De eso quería hablarte... Hoy vendrán dos personas que quieren verte y explicarte unas cosas. —Oh, ¿Tus padres se dignaron a volver?— indagué con ironía. —No digas así, son tus padres también. —No, yo soy una maldita huérfana, como me dijeron en la preparatoria. —¿Quién te dijo eso? —Algún idiota, que sabe lo de tus padres, pero descubriré quien es y juro que no vivirá para contarlo. —Rhea escúchame. Ellos vendrán hoy, por favor escúchalos. —Escuchar, escuchar, todo el mundo quiere que escuche, Elián, quieren que escuche sus malditas explicaciones y ¿Sabes qué?, estoy harta y cansada de todos y te advierto que ni se les ocurra venir. —¡¡¡Rhea!!!— dijo tomándome del brazo. —Déjame en paz Elián, desaparece junto con ellos.
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