Me encontraba desparramada en mi litera, mirando al techo, algo no muy propio de mí, pero tampoco podía hacer mucho. —¿Siempre es así de aburrido?— pregunté a Bona. —No hay muchas opciones— contestó ella desde su litera. Unos golpes en la puerta de nuestra habitación nos sacó del aburrimiento, ambas observamos hacia ella en la espera de que alguien entrara por allí. Al abrirse, Orien estaba parado frente a ella. —En diez minutos deben estar en el comedor principal, la reunión de bienvenida va a comenzar…-anuncio— Siento la compañera que te tocó, no pude hacer nada— se disculpó con Bona. Tomé una cobija y la lancé hacia él. —¿Qué te pasa idiota?— me queje. Bona sonrió. —En el fondo es muy agradable— dijo en referencia a mí. —Imagino que tan agradable puede llegar a ser— replicó Or

