Todos estaban distraídos observando cómo Perla gateaba alegremente por el borde del jardín cuando el teléfono de Lauren sonó. Ella se alejó unos pasos para contestar. —Llegamos bien, Li. No te preocupes. Solo encárgate de la casa mientras estoy fuera —dijo con voz tranquila. Al colgar, Camila la miró con una ceja levantada. —Ya decía yo que era raro no verte con Li a tu lado. —La dejé organizando unas cosas. Ya sabes cómo es, no se queda tranquila si no está todo bajo control. Apenas terminó de hablar, se escuchó un chapoteo seco. Un instante de silencio. —¿Dónde está Perla? —preguntó Lauren, con la voz ya temblorosa. Todos buscaron con la mirada… y entonces la vieron. Perla estaba en el fondo de la piscina. Sin pensarlo, Lauren se lanzó al agua. La sacó en segundos y la colocó so

