—Sí… haz lo que tengas que hacer. Él me besó y fue cuidadoso al momento de penetrarme. Cuando estuvo dentro, solté un gemido. —¿Estás bien? —Sí… solo espera un momento. Se movía con delicadeza. Cuando me sentí cómoda, le pedí que aumentara la velocidad. Se puso de rodillas y abrí mis piernas, entonces comenzó a embestirme. —Aaah… más rápido, más rápido… Me tomó una pierna y la levantó hacia arriba, haciéndome a un lado, y continuó de esa forma. Cuando se cansó, me subí sobre él, aunque su m*****o ya estaba afuera. Lo quería de nuevo… y él también. Me penetró otra vez, pero esta vez yo llevaba el ritmo. Cuando terminamos, me acurruqué en su pecho. —Gracias por regalarme esta noche, Lauren. Nos quedamos dormidos. Dos semanas después, regresamos a Europa. Mi mamá había cuidado muy bie

