AMELIA DAVSON
Sé que soy una mujer muy calculadora y desconfiada, pero Fergu me dio mala espina desde el primer día que lo vi.
Sé que es mi novio actualmente, tranquilos, no me he olvidado de eso, solo que ahora les traigo el contexto de todo.
Recuerdo el primer día que mis ojos chocaron con los de él.
- Se supone que es un estudiante de intercambio, no se sabe absolutamente nada de él-había mencionado Keira, una compañera de estudio.
- Tampoco es que necesitemos saber algo de él-argumenté un poco desconfiada.
- Claro que lo necesitamos-añadió una tercera, cuyo nombre no me acuerdo, era pelinegra, solo recuerdo eso.
Bueno, era extraño ver estudiantes de intercambio en ciudades como la nuestra, no tenían mucho atractivo turístico y absolutamente nada de beneficios. Aparte dela universidad, claro.
Tener a un chico como él en esta universidad daba mucho de qué hablar.
Bueno, con esa cara, quién no.
Y ese cuerpo, uff.
Especialmente para las arpías que tenía a mi lado derecho e izquierdo.
Se notaba que hacía ejercicio, mucho ejercicio.
- Bien, yo voy a investigar-musitó la pelinegra.
Ambas se fueron, llegó Sanik.
- ¿Qué le miras tanto he? -el tono de picardía que utilizó me hizo sentir una pizca de vergüenza.
Que se terminó muy rápido, por cierto.
- Es bastante atractivo-opiné.
- Lo sé, nena, solo que él también opina eso de ti.
Me quedé callada un momento.
Mi rostro desprendía preguntas, tipo: ¿Contexto please?
- Sé que viene de una ciudad, un poco lejana, sé que está nadando en un mar de dinero, padres millonarios, lo de siempre-solté una carcajada- se llama Fergurson Somdi, era el mejor de su clase, y se mudó a esta ciudad hace una semana, no hace mucho acabó sus trámites de traslado y ahora, como lo has visto, está aquí.
- ¿Te pusiste a investigarlo?
- Solo un poquito-pestañeó varias veces tratando de hacer una mueca de dulzura.
Aquello me hizo reír de nuevo.
Mi mirada viajó de nuevo hacia Fergurson, y fue ahí donde nuestras miradas chocaron por primera vez.
Creo que hasta Sanik se sorprendió de la electricidad del momento.
Pestañeé durante breves segundos, y volví a la realidad.
Realmente era atractivo.
Sanik no paraba de reír, le di un manotazo en el hombro y le puse mala cara.
Dejó de burlarse al instante
Supe que Sanik de alguna forma debía tener cuidado conmigo, yo no tenía amigos, pero él era lo que más se acercaba a uno.
Por la vida que llevo sabía que no podía permitirme una vida con amigos. Sería demasiado peligroso.
Al menos para ellos.
Y bueno, yo… yo desconfiaba de todos.
Eso pasó empezando el segundo año de medicina forense, Fergu estudiaba cardiología, hablamos, me invitaba a citas, era y es muy responsable, no había encontrado nada malo en él, estuvo así por un tiempo y él hace poco más de un año me pidió que sea su novia.
No estaba enamorada.
Obviamente.
Me daba curiosidad su vida, no sabía nada fuera de lo común y todos, absolutamente todos ocultan algo.
Después de todo es una persona, y un ser humano por naturaleza miente y hace tonterías.
Además, nos divertíamos mucho entre cuatro paredes.
Me di cuenta que Fergu salía desde hace unas semanas a un hospital, un jodido hospital mental, me había dedicado a seguirlo, claro, sin que se diera cuenta.
Sale al medio día de la universidad, va directo a ese hospital y se queda una o dos horas y luego regresa a la universidad.
Cada que le pregunto dónde se va, siempre me dice que va a almorzar con su familia.
Pero no le creo.
-
Veremos que pasa si intento entrar justo después de Fergu.
Estoy en el hospital mental, es un jueves a medio día, él como de costumbre estaba aquí.
Él va a la recepción con cautela, mira para todos los lados antes de adentrarse y perderlo de vista.
- Buenas tardes-me saludó la señorita de la recepción, vestía un uniforme blanco y cabello recogido, tenía semblante amable.
- Buenas tardes, hace un momento entró mi novio, Fergurson Somdi, me pidió que nos encontráramos aquí, dijo que iba a presentarme a alguien-respondí.
Ella miró a los lados, estaba buscando ayuda.
Hay algo extremadamente raro aquí.
- Señorita, lo siento, no tengo ningún joven recientemente registrado con ese nombre-respondió sin dejar de ver su lista.
Vamos, tengo que actuar rápido.
- Seguramente no llegó aún, lo esperaré en la entrada, gracias-ella asintió.
Tenía gotas de sudor bajando por su frente y a los lados de su rostro, eran pequeñas gotas. Sus manos temblaban un poco.
Ella está con miedo.
Muy nerviosa.
Eso no es bueno.
Decidí salir y esperar a Fergu, me estaba dirigiendo a la salida lo más rápido posible, cuando sentí una mirada sobre mí.
Di la vuelta y creí que Somdi estaría ahí y que me había descubierto, pero tan solo era una anciana.
- Yo te vi, yo te vi maldita desquiciada, te vi cuando mataste a ese hombre, te vi siendo una perra-la mujer gritaba señalándome.
WTF, ni siquiera la conozco anciana.
No entendía nada, no sé quién se creía.
- Creo que se está equivocando de persona-respondí.
Ella me sujetó del brazo y acercó su cara a la mía.
- Silencio, niña, aquí quieren matarte, huye, huye con todas tus fuerzas, corre, escóndete, todos saben quién eres-susurró y alejó su rostro de mío.
Luego añadió:
- Perra desgraciada, yo vi cuando lo mataste…-se vió obligada a callarse cuando dos hombres vestidos de enfermeros se la llevaron.
Todo pasó tan rápido que no me dio tiempo de procesarlo, estaba en un estado de trance, no podía reaccionar, una señorita vestida de enfermera se acercó y me pidió disculpas por la escena, su argumento era que esa mujer estaba mal de la cabeza.
DESCONOCIDO
- No debes perder el camino, por ningún motivo se te ocurra abrir la boca, las mentiras son tu religión desde ahora en adelante, no puedes hablar o soltar la lengua sin nuestro permiso-espeté en dirección al muchacho que tenía en frente.
- Lo entiendo-respondió.
- Desde ahora llevarás este rastreador y este micrófono, si te escapas o dices algo, te encontraremos, si dices algo sobre nosotros, pagarás, y no tendrás vida para contarlo-uno de mis hombres vestidos de n***o a mi lado le dio las últimas instrucciones.
Fue fácil encontrar a este muchacho, veintitrés años y ahora estaba ligado a nosotros hasta el día en que muera.
Un día que estaba en otra ciudad me topé con este chico, tenía veintiún años, según me había dicho, no tenía padres, era muy inteligente, era perfecto para el plan.
Así lo trajimos a Seneva, él solo es una marioneta.
Mis peores enemigos sufrirán mucho ahora que mi plan está listo.