Fue como una campana de largada y se lanzó a devorarme la boca con ganas y pasión, mis manos comenzaron a moverse solas por todas sus formas y tuve que armarme de mucha fuerza de voluntad para no llegar a más sobre el sofá de mi oficina. “Mejor no, me quedo caliente, pero prefiero que vengas mañana a la noche a pasarla conmigo”, —le dije y lo aceptó con una sonrisa—. “Igual no creas que esta no me la vas a pagar, esto sólo acumula ganas y te voy a secar, jajaja”, —agregó con su risa cristalina—. Dejé dicho que cerraran temprano y me fui, pensaba bañarme y tendría un par de horas para esperarla a Gisela, la lesbiana que quería experimentar me había confirmado que pasaría por el departamento y quería estar descansado porque mi idea era brindarle todo lo mejor que un hombre le puede brinda
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