Estaba en condiciones de dar y ayudar, pero exigiría cuando llegara el momento de recibir pues no estaba para amoldarme a aceptar migajas de nadie. Lo que pensaba no era por tener más o menos en lo material, después de todo, tener siempre había tenido, vivía comodísimo con mi pasar, mi vida y mi bolsillo, era como un haber “tomado la posta”. Y sí, decididamente había algo genético en esto, aunque estaba convencido de que algunas cosas no serían iguales, por lo pronto en mí no existían los “amiguismos” y, de tener una relación “en pareja”, jamás buscaría un consuelo o un paño de lágrimas o volcaría mis ganas de dar en otra persona como había hecho mi padre con Leticia, de hecho, Gimena sabría bien como era yo y dónde le apretaba o le apretaría el zapato acorde a su modo de comportarse y pro

