–No comas tan rápido. –Le pedí cuando lo vi meterse la ensalada en grandes bocados. Se había cambiado la camisa unas tres veces y como siempre que sabía que Oliver lo venía a buscar no paraba de peinarse para que el lacio cabello no le molestara en los ojos y poder verlo tan claro como quería. Durante estos cinco días había estado muy ocupada. Por un lado, calmar a la prensa, rendir declaración en la policía, atender todo lo que tenía atrasado en el taller, y ahora sin una asistente. Cuidar de Alex en la clínica y ver como mejoraba pero necesitaba asistencia al salir, por la inmovilidad de su brazo izquierdo. Visitar a Jimena a petición suya y reintegrar a Oliver en su rutina, esta vez con la asistencia de un padre que volvía a reír a carcajadas y decir locuras. Cuando se abría el ascens

