Yo comencé a contarle lo que había pasado, bueno, exceptuando la parte de que le di con el bate a su hijo y que lo quería tirar a un lote baldío. Al terminar ella se sorprendió mucho. — Bueno hay que mirar el lado positivo, al menos Marcus no está solo y puedo ver que tu compañía le es muy útil en estos momentos. Pasamos el resto de la tarde en la casa, la señora Susan se miraba muy contenta y cada vez que Marcus hablaba con ella de cómo era vivir conmigo quedaba más sorprendida. — ¿Se quedarán a cenar, verdad? — ella se levantó y nos miró con mucha ilusión — vamos digan que si, no quiero comer sola ya que mi esposo e hijo mayor no se encuentran. — Señora Susan le agradezco mucho la invitación pero yo no quiero molestar, mis intenciones al venir aquí eran otras y ya fueron cumplidas.

