Al llegar al departamento se encierra en su cuarto con un par de sándwiches que compró en la tienda, prepara la tina, las velas y cuando se mete dentro, deja que el agua se lleve todo lo malo mientras ella sigue pensando en los posibles candidatos a admirador secreto. —Podría ser Luke… pero él no trabaja en la oficina y para eso debería tener un cómplice —se mira las manos que comienzan a arrugarse y se ríe—. Es demasiado elaborado para alguien como él, con esa actitud de que todo le importa una mi3rda y de que yo le resulto material para reírse. No descarta al mensajero, a un chico de recursos humanos, dos ejecutivos solteros y el chico nuevo, ese que había despedido, pero que terminó en contabilidad. Cierra los ojos para relajarse un poco más, hasta que el agua se pone fría y decide s

