Cuando Margaret llega a la zona de carga, después de pasar por el baño para arreglarse el cabello y agradeciendo que el bendito trapero estuviera seco o ahora mismo sería una apestosa detenida por desvivir a Luke; sus ojos buscan rápidamente al hombre y solo quiere saber cómo puede vengarse. Pero como ella no es así, no tiene idea, así que revisa las hojas de ruta y verifica que todo esté en orden mientras piensa que, si una pila de cajas le cayera encima, sería justicia divina. Para el momento en que se retira de ahí, Luke se desliza para interceptarla, quiere disculparse o de otra manera será imposible que pueda comenzar con sus provocaciones y cortejos. El del armario habría salido perfectamente si ella no hubiese reaccionado de esa manera. —¡Señora Brooks! —Margaret levanta su libret

