Luego de una noche larga, la llegada de los padres de Margaret en la mañana coincide con su alta, por lo que Luke decide que sus suegros merecen una explicación antes de verla o la asustarán de más. Por eso, cuando la enfermera deja a Margaret junto a Celia, ella frunce el ceño al notar que Luke no llega. —¿Dónde está su hijo? No me diga que ya se arrepintió y se escapó —dice nerviosa y Celia se ríe. —Cariño, mi hijo está feliz de ser padre, tanto que hasta se desmayó cuando el doctor se lo dijo. Tiene miedo, pero está dispuesto a todo con tal de hacerte feliz. —Y yo quiero hacerlo feliz a él… pero a veces siento que no soy suficiente mujer para un hombre como Luke —ella baja la mirada, pero Celia le toma una mano y le levanta el rostro. —Margaret, Luke no es Oliver. Mi hijo puede pare

