ANTONELLA.
Luego de un día el cual solo trajo enojo, me encuentro en la sala desperté hace unas horas Alessandro sigue roncando como cada día por otro lado la invitada… ni siquiera sé nada de ella se supone que debo ser racional y madura, pero quien no se sentiría mal de ver. Como tu esposo corre a recibir a una mujer la Cual quiso y es su esposa muerta quien me explica cómo es que los… Muertos reviven tan bonita con su cabello lacio y lo pienso y algo en ella no deja de hostigar en mi esa sensación que te advierte que algo no está bien no obstante trato de ver lo mejor de toda la mierda que nos vino.
El té en mis manos está por acabarse cuando la puerta de la entrada es abierta escucho los pasos acercándose a la sala hasta que visualizo a tomas con sus maletas, una enorme sonrisa de poza en su rostro al visualizar mi vientre él cual ahora se observa más.
-Pero mírate que linda estás querida-sonrió mientras él se adentran más dejando las maletas junto al sofá camino hasta tomar siento a mi lado y su mano se posa en mi vientre dejando suaves caricias.
-Puedes creer de un momento a otro se infló.
Tomas sonríe observándome con esos ojos llenos de amor y orgullo.
Estoy por responder, pero la voz de Alessandro nos hace ver directo a las escaleras en donde se encuentra ella sostenida de la mano de mi esposo intentó ignorar el ardor en mis ojos por lo cual dirijo mi mirada al jardín el cual está siendo regado por el jardinero.
La mano de tomas toma la mía dejando un fuerte apretón mientras observa a su hijo con reproche y la mujer a su lado sólo posa más su cuerpo al de Alessandro el cual sin duda no lo piensa a la hora de abrazarla
La fuerza voz de tomas me hace sobre saltarme.
-Explícame esto Alessandro, que hace esta mujer en mi casa. La pensé muerta, pero veo que la mierda no muera.
La mandíbula de Alessandro se contrae demostrando cierto enojo.
-Un poco de respeto padre es mi esposa.
Las palabras quedan en el aire cuando escucho esposa.
el maldito hijo de puta, mil veces hijo de puta.
-Respeto, no me jodas Alessandro Sabes lo que esto significa, ¡¡LO SABES NO!!-grita caminando de un lado a otro-tu matrimonio con Antonella se disuelve.
en ese preciso momento esas palabras son todo lo que necesitaba para terminar de romperme no lo pensé ni siquiera ese cruzo por mi mente o talvez lo hizo, pero solo deje que todo se negara me lo negué no una mil veces nunca quise ver la verdad de esto al estar el viva mi matrimonio sería inexistente.
Sentí mis ojos llenarse de lágrimas mi vista de nublo, pero me negaba a dejar que solo una se derramara no les daría el gusto de verlos cuánto daño esas palabras me causaron siempre me he dicho que soy fuerte, pero ¿cómo se sana de amor? ¿Como se supone que sea fuerte luego de esto? Irónicamente anoche estábamos justos intento arreglar todo, pero no nunca habría manera de remediar sus llegada no había una manera de salvar mi matrimonio no había manera de Salvarnos más solo sentía el vacío y el dolor crecer en cada respiración.
-Lose padre.
-como permites que esto está en mi casa junto a mis nietos, eres un pendejo Alessandro está tu esposa acá un poco de respeto sácala de acá no la quiero ver.
La mujer se aferra más a los brazos de Alessandro como si su vida dependiera de ello y en ese momento comprende cuál era mi lugar y está casa en alguno momento lo fue, pero ahora este no era mi lugar quizás nunca lo fue quizás ese amor nunca existió y con el orgullo decidí que lo mejor era irme sanar sola como siempre he estado.
-No-los tres pares de ojos se posaron en mi-Creo que la que sobra acá soy yo Tomas no te preocupes me iré a mi apartamento es lo mejor- cada palabra salida de mi hace que ese hueco, solo se llene de más vacío.
-No, Que estupidez eres la madre de mis nietos.
-Y agradezco eso, pero necesito tiempo quiero que mi embarazo sea lo más pasivo posible y acá este lugar no es mi lugar jamás lo fue.
Tomas niega limpiando mis lágrimas que no sé en qué momento empezaron a salir con el corazón en la mano tomó mi camino rumbo a recoger mis cosas pasó por su lado intento no mirarlo, pero su mano toma la mía deteniéndome
-Bellezza no debes…
-basta, ya para- suelto su agarre caminando por el pasillo hasta llegar a la habitación tomo la maletas colocando cada prenda en ella, las lágrimas para este momento salen por sí solas.
solo pienso tan miserable soy para merecer esto, coloco todo lo que había en este lugar limpio las lágrimas que resbalan me prometí no dejar que nadie nuevamente me usara por apariencia y caí por el rompí esa regla ignoro todo el dolor la miseria y el odio que en esto momento siento la maldita vida siendo una mierda.
Que suerte, Antonella, la mierda siempre de tu lado.
me maldigo el haber caído no debí no, no, las malditas mentiras.
En este momento solo siento un gran vacío.
Luego de terminar de recoger mis cosas tomo el abrigo colocándolo sobre mis hombros mientras arrastró mis maletas las demás cosas están es casa de Alessandro echo una última ojeada a la habitación y los recuerdos de anoche juntos sus besos, sus susurros, sus te amo, sus caricias sobre mi cuerpo, sus besos sobre mi vientre y cada imagen se muestra abriendo más el dolor y pregunto.
¿había amor detrás de sus palabras?
No obstante, trato de dejar mi mente en blanco a lo largo de las escaleras observo a un Alex y Dylan subir para decirlo parecen toros enfurecidos ambos observan las maletas en mis manos la mirada de Dylan busca la mía sé que para este momento mis ojos están rojos he hinchados, ignoro todo y me coloco las gafas de sol mientras ellos toman mis maletas dirigiéndolas a la salida camino hasta llegar al final tomas se acerca su rostro no es el más feliz toda felicidad de hace unos minutos no está.
-Lo siento.
-Era algo de esperarse-hago una mueca-parece que el contrato llego a su fin-el niega mientras una lagrima se resbala por su mejía-el día de mañana se hará el anuncio a la prensa, Gracias por todo Tomas hasta pronto-dejo un beso sobre su frente y salgo dejando una parte de mi con ellos los chicos me esperan Dylan me ofrece su mano ayudándome a bajar los escalones.
Camino hasta llegar al auto subo en el lado trasero dejándome ir dejando a mi cuerpo descansar, Alex conduce los observo por el espejo me brinda una sonrisa un tanto tensa.
Luego de unos segundo la camioneta toma su rumbo al doblar en una esquina lo veo y ahí está junto a ella abrazados y el dándole un beso sobre sus labios como el matrimonio que son, cierro los ojos negándome a seguir llorando.
No lo balen me repito eso mientras solo observo los árboles pasar por la ventana.
-Te quedaras en mi casa-luego de unos minutos en silencio habla Dylan.
Niego.
-No hay discusión, sabes hay peligro y no hay lugar seguro que mi casa estarás bien antonella.
-No quiero ser una carga, puedes llevarme a mi apartamento estaré bien, siempre lo estoy-sonrió vagamente.
-No hay discusión-Alex recalca.
-Bien, no deseo discutir puedes ir por mis demás cosas a casa de tu amigo-el me observa mientras asiente.
-Lo hare luego de dejarte en casa de Dylan.
Asiento.
(…)
Luego de algunas horas de viajen en carretera Alex decidió hacer una pequeña parada en una Walmart en esto momento esto está Justo lo que necesitaba un instante de olvidar y enfocarme en poder escoger entre que cereal tienes menos azúcares que pensar en cómo el corazón dolía.
Bajo de auto con la ayuda de Dylan quien lo diría que este sujeto enojado y de pocas palabras ahora podía ver más allá de lo que muestra.
Niego.
Me adentro en busca de una carretilla mis antojos han aumentado por lo cual es hora de una compra excesiva de mucho chocolate, llego a la haría de frutas un chico de abrigo n***o se acerca a tomar Justo la bolsa de uvas que estoy por tomar muy amablemente sonríe.
-Lo siento, todo tuyo.
Niego tomando mejor la bolsa de manzanas.
-No todas tuyas.
El chico sonríe y lo observó tiene una linda sonrisa de esas que te dejan pensado en mucho más de tu patética vida su mirada conecta con la mía sus ojos un gris Tan metálico y brilloso.
Se puede ver un hierro fundido en ellos.
-un gusto Elliot-el extiende sus mano aún con su sonrisa colgada de sus labios tomó sus mano entre la mía respondiendo su saludo un fuerte apretón es su respuesta.
-Antonella.
La voz de Alex me hace girar mi vista y luego mi rostro los dos me observan un poco irritados lo cual me hace rogar los Ojos.
-Un gusto soy Antonella… y debo Irme.
-El placer es mío, eres muy guapa-habla en un Perfecto español recalcando lo último.
-Me gustan tus ojos-respondo en el mismo idioma anterior usado.
El solo sonríe y me despido llevándome en mi mente esos grises.
Ignoro lo murmullos de los días chicos a mi lado.
-Me gustan tus ojos-Alex imita mi voz y Dylan hace muecas con su rostro.
- ¿Algún problema?
Enarcó una ceja.
-si estás…
-no Dylan no lo estoy y jamás lo estuve solo me aferré a un poco de felicidad que jamás fue real nada lo fue y ahora debo llorarle, no, no, no, tengo dos hijos los cuales me necesitan ya perdí uno he perdidos mucho y ahora-suspiró- es hora de seguir y alejarme necesito sanar.
Solo observan y asiente porque saben la verdad de todo y aunque duele necesito sanar por mí y por mis hijos aún es de mañana cuando recuerdo mi cita estoy en el periodo de las 17 semanas por lo cual toca el chequeo se suponía que El iría conmigo, pero bueno la vida es una mierda.
Tomo ingredientes para hacer mis pasteles Lugo de una hora de compras el carrito está lleno, nos dirigimos a pagar otro conflicto Dylan pago todo no es que me queje, pero me gusta gastar en mis propias cosas.
-Chicos podrían llevarme a la clínica, tengo chequeo-hablo mientras subo al Auto.
Alex asiente.
(…)
La doctora me pide subirme mi camisa la observó colocar un gel el cual me hace la piel de gallina está un poco frío los dos hombres a mi lado observan con atención cada movimiento la pantalla que antes era negra ahora posee un blanco y n***o mostrando a mis dos hijos.
Sonrió.
-Vaya Señora Rinaldi-maldito apellido.
-Walton-corrijo ignorando la punzada de dolor.
-bien señora Walton estos bebés están Perfecto, su tamaño es el adecuado para su tiempo el peso, no veo algún problema le informo que ya podemos saber el sexo de sus bebés desean saberlo.
- ¡SI MIERDA!
Alex grita tan entusiasmado que juro que saltaría de felicidad Dylan sonríe observándolo.
La doctora mueve el aparato por mi estómago.
Luego de un silencio sus palabras me forman una enorme sonrisa Dylan me abraza limpiando las lágrimas y Alex bueno él está ¿llorando? Bueno es Alex parece una señora con hormonas.
Yo por mi parte no podría estar más feliz de saber lo que mis bebés son.
-Felicitaciones, agendare tu próxima consulta y algunos medicamentos.
Yo asiento.
la sonrisa no salió en lo que restó del día y sentí la razón de poder levantarme.
(…)
La casa de Dylan es mucho más pequeña que la anterior, pero es cogedora la seguridad es más y yo por mi parte solo necesito una ducha y dormir.
No podía dejarme caer, y podía con esto con el dolor de mi alma informe la noticia a la prensa, el día de mañana mi separación-un matrimonio qué nunca éxito-sería publicado por toda Inglaterra y la notificación de que su esposa vivía, con lágrimas en mis ojos le di clic asiendo público todo.
Y ahora solo me pregunto ¿Así termino mi historia sola, con dos bebes y con cicatrices que jamás sanaran y que quedaran marcadas recordando los abusos y que hago superarlo?
¿Cómo se supone que lo supere, cuando solo aprendemos a vivir con el recuerdo, pero la verdad es que siempre duele?
Solo necesito tiempo y alejarme.
Talvez de empezar de nuevo sea la salida para este duelo.