CAPITULO IX

1828 Palabras
ALESANDRO RINALDI El enojo que siento es capaz de matarlo, maldito hijo de puta como se atreve a jugar, algo que obviamente no ganara. Observo a antonella dormir antes de llegar al hotel le di agua la cual contenía sustancias no dañinas pero lo suficiente para hacerla dormir por horas. La observo por última vez me acerco a dejarle un beso en su frente mientras tomo mi abrigo y el arma y me encamino a la puerta en la cual me espera fracs le hago una seña para que continue la noche esta fría y eso me enoja más bebería estar con mi esposa, no lidiando con las pendejadas de otros que por ende no saben hacer un puto trabajo bien por una vez Nos adentramos a las afueras de parís en Roche-Guyon El auto se aparca cerca de la enorme propiedad de Dylan mi otro mejor amigo los guardias rodean todo el lugar la seguridad siempre ha sido el fuerte de Dylan sabe cómo moverse, pero sus malditas calenturas nos traen a estos problemas y solo quiero matarlo. -Amigo-saluda el susodicho junto a tres mujeres a su lado mientras estas lo besas ruedo lo ojos es un patán de primera. -Vaya, pero si sigues siendo, el mismo crio de siempre-respondo caminando y halándolo para adéntranos a la enorme casa. -Celoso mi caramelito. -No, Pero un poco de respeto para tu esposa no te dejara sin huevos maldito patán-exaspero mi paciencia por cada palabra que sale de su boca se irrita. Llevo conociendo hace más de nueve años a David estudiamos junto la universidad siempre supe lo que era lo que su familia era no le temía, a ello no hasta que esa mujer de ojos verdes llego a mi vida nunca tuve nada que perder me importaba un carajo que pasara pero no solo soy yo y ahora tengo algo que muchos no dudaran en usar para atacarnos a pesar de que no estoy del todo metido no me quedo libre de muchas cosas por algo me llaman el diablo no solo por ser un maldito dios en la cama no tengo secretos unos que podrían llevar a mi mujer pagar. -El maldito de Mijaíl volvió, al parecer salió de la cárcel. Su condena se redujo y se contactó conmigo. -Vaya y que te amenazo-pregunta sirviéndose una copa de wiski -No idiota me Mando flores y chocolates-hablo sarcásticamente. -Estoy borracho hijo de puta. -Vaya para ser el mafioso más temido de Italia-niego. -chis mi caramelito a ver cuéntame que te hizo para arrancarle su ojos-habla en un tono meloso odio que se comporte como un crio. -Se entero de mi boda, sabes Antonella…ella…e.…Hass -La amas -Es más que eso si le pasa algo no me lo perdonaría, maldición te juro que me muero David ella lo es todo ahora lo es. -Vaya, quien lo diría, pero me alegro te lo mereces y por lo otro averiguare todo sobre eso y les pondré protección a tu esposa principalmente. -Gracias, Hermano-me levanto dándole un abrazo. -bueno sería mejor un beso, pero bueno, acepto el abrazo-habla soltando una carcajada. Observo el reloj son más de más diez de la mañana cuando llegamos a parís solo aterrizamos y luego lleve a Antonella a dormir. Maldición más de ocho horas lejos de ella. Mi teléfono vibra en mi bolsillo lo tomo observando el nombre de Alex en la pantalla. -Qué quieres-hablo primero. -Que quiero una explicación, maldición Alessandro te vas y dejas a tu esposa sola en su maldita luna de miel que jodido estas como para hacerle esto-grita. -No la he dejado sola tu estas con ella. -Si claro, para la próxima avisa, y no vuelvas a drogarla no con ella es tu esposa Alessandro merece la verdad crees que fue lindo, verla triste fingiendo que no le importaba despertar y esperarte en la habitación con el desayuno y que su marido nunca llegara-habla-no Alessandro no es lindo se siente de la mierda y si sigues actuando así la perderás. -No quería lastimarla-me limito a responder. -Pues arréglalo y sal de la casa de David y ven con ella. -Bien no vemos-no lo dejo terminar y cuelgo la llamada fastidiado. Subo a mi auto el viaje es algo largo lo cual me estresa. (…) Entro a living del hotel saludo a las personas que me encuentro mientras me dirijo al ascensor pulso el botón del piso. Necesito llegar rápido y esta chatarra es lenta unos cinco minutos llego. Abro la puerta el lugar está un poco oscuro lo cual me asusta todo se escucha en un silencio tenso busco por la sala, pero no está me adentro a la habitación hasta que la visualizo de espaldas en el balcón con un traje blanco su pelo cayendo en ondas suaves. Me acerco desesperadamente hasta a ella tomando su rostro con mis manos sus ojos están un poco rojos lo que me dice que ha reprimido las ganas de llorar eso me hace sentir malditamente culpable. -estas bien-pregunto. -Si cariño lo estoy. -Bien, lamento no haber estado contigo en todo el día, pero tenía asuntos que resolver y el tiempo se alargó-hablo besando castamente sus labios. -No hay problema-responde restándole un poco triste su tono. - ¿Qué tal si vamos a cenar fuera del hotel? -Si eso fuese, espectacular. -bien cámbiate y vengo en unos minutos, tengo una llamada que hacer. Beso sus labio una última vez mientras salgo y marco el número de Alex y bajo al living para pedirle al chófer que prepare el auto. -oye prepara una mesa en el lugar de siempre con vistas a la torre para dentro de dos horas-hablo y corto la llamada. Camino de vuelta a la habitación mientras me topo con un tipo vestido de n***o, el cual choca con mi hombro. Ignoro y subo nuevamente. Unos minutos y estoy camino a la puerta cuando me percato que está abierta recuerdo haberla cerrado con mi ceño fruncido me adentro en busca de mi esposa -Bellezza-hablo lo cual me extraña no hay repuesta siento una angustia me acerco al tope de la puerta que conecta con el closet de la enorme habitación como en una maldita película y lo que temía, Antonella está en el suelo inconsciente, tiene una herida en el lado derecho de su rostro. -Oye cielo-susurro levantando su cuerpo y llevándola a la cama-Amor, despierta-susurro con la voz entrecortada. Tomo mi teléfono y marco el número de Alex El cual como siempre contesta al instante. -Ven a la habitación y trae un doctor-no interroga solo se limita a obedecer. Unos minutos después un desesperado Alex junto a un Dylan entran a la habitación junto a un señor mayor de bata blanca. La mirada de Dylan es una que te pone a temer y demuestra que la guerra está por comenzar, odia perder, pero como siempre dice es mejor perder una batalla que llorar y ver sangre al perder la guerra. - ¿Lo hizo no? -asiento observando como el doctor examina a Antonella la cual empieza a despertar me acerco tomando su mano y besando castamente sus labios. Sus ojos están vidriosos odio verla así acaricio su rostro limpiando cada lagrima correr por su rostro. -Oye amor, todo está bien estoy acá si-susurro-nada malo te pasara no lo permitiré-ella solloza aferrándose a mi cuello. -Tengo miedo-balbucea. -lose mi vida, pero todo estará bien-aseguro porque sé que será así. -no me dejes sola por favor no de nuevo-su repuesta quiebra cada fibra de mi corazón dios jamás sería capaz de dejar a esta mujer mi vida no es tan maravillosa hay tanta mierda que me persigue, pero lo que, entre ella y yo, lo que este matrimonio es supera todo hasta lo más jodido de este mundo. Nunca imaginé amar de esta manera siempre fui frio y evité sentir debilidad por una mujer, pero ella fue capaz de romper cada muro en menos de tres meses, podría decir que caería por ella porque mi corazón le pertenece desde el primer beso en esa oficina. -No lo hare-tomo su rostro asiendo que me vea directo a los ojos-Oye jamás te dejaría porque te amo más que a nada Antonella-beso su frente mientras la envuelvo entre mis brazos, acaricio sus cabello. Estoy tan concentrado en ella que no me percato que el par de inservibles me observan con una sonrisa ruedo lo ojos de verdad que juntos son un grano en el culo. -Al parecer todo está bien-habla el doctor por primera vez-solo fue un golpe, con estos antibióticos-habla ofreciéndome un frasco-el dolor disminuirá y pues un poco de reposo y señora Rinaldi estará como nueve. -Muchas gracias Doctor. -Para servirle señor. El doctor sale de la habitación dejándome con mi mujer, y los dos críos juntos en una sola habitación. -Se pueden retirar no ven que le roban oxígeno a mi esposa. -Eres tan irritable Alessandro. -Me importa un culo Dylan. -Te gusta mi culo imbécil. -El único culo que me gusta es el de mi mujer infeliz mujeriego. -pueden parar-habla por primera vez mi esposa. -Debes descansar bellezza. -Hola soy Dylan el amante de tu esposo, un gusto conocerte socia-habla este extendiendo su mano en forma de saluda Antonella sonríe y toma su mano. -El gusto es mío, Socio-responde en forma juguetona. -Eres muy hermosa Antonella-mi mujer se sonroja regalándole una de sus hermosas sonrisas. -Deja de flirtear con mi mujer, Dylan es mía-hablo llevando a Antonella a la cama. Me despido de los chicos y acompaño a mi esposa en la cama la abrazo tomando su aroma. -No iremos a cenar-pregunta sonrió. -Bueno si te sientes bien podemos Amor. -Lo estoy mi vida. -Bien ponte guapa mi barbie multifacética-ella suelta una carcajada por mi llamado. -Eres bueno buscando apodos cariñoso querido esposo, debo buscar algún para ti. -sí que te parece Dios del sexo o no…emm…bombón irresistible. -Que no te imaginas llegar y decirte, hola mi dios del sexo eso suena… -Excitante. -No tonto, es raro-responde subiéndose a horcadas a mí. -Bueno a ya tu. -Si te llamare mejor Bombón por el momento. -bueno algo es algo-respondo con simpleza. Ella toma mis labios entre los suyos dando esos besos que me derriten la polla que en esto momentos pulsa con el demonio. -Te amo. -Te amo. (…) Espero a que Antonella salga ya que no quiso cancelar la cena, observo el mensaje de Dylan estoy tan concentrado en mi teléfono que no me percato de la mujer que tengo frente a mi hasta que escucho un carraspeo levanto mi vista y la veo en un vestido brillante el cual se adhiere a su cuerpo como una segunda piel el vestido es completamente largo, llegándole hasta los tobillos y cubriendo su cuello y brazos la transparencia no pasa desapercibida su enorme trasero y pecho se marcan mi polla es la primera en reaccionar al ver a mi mujer. Dios mío un día moriré de tantas erecciones que esta mujer provoca en mí.
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