ANTONELLA WALTON
un tocco
El tiempo cada día se vuelve tan rápido es viernes un solo día para la fiesta de compromiso la llegada a Italia fue agradable extrañaba los besos y abrazo de mi abuelo el tiempo acá me he acercado más a Rinaldi hay más besos y toqueteo nada pasa a más y me gusta tener esa intimidad entre ambos como nuestro pequeños momentos y secretos.
La vista de la alberca rodeada de siembras es el plano en mi visión amo este lugar sobre solo el balcón en forma de copa de vino algo realmente encantador el agua de la pileta es fresca el sol está en su punto máximo la tranquilidad que siento es magnífica mis pies se mesen al ritmo del agua mis manos están apoyadas al lado de mi trasero mientras alzo mi barbilla tomando el sol intentado capturar el broceado perfecto mi piel el tostado claro no sé cuánto tiempo llevo en esta posición pero es agradable, el grito de mi hermano me hace sobresaltarme y caer a la pileta empándame por completo.
-vaya, sí que eres idiota-grito intentado nadar hasta llegar a la orilla y salir tomo la toalla que está en la tumbona secando un poco mi cuerpo y pelo.
-Tu eres tonta solecito-habla el fastidioso.
-cállate.
-vaya para ser la novia, eres una margada.
-enserio
-que me encanta molestar y además hace mucho no te veía-comenta abriendo sus brazos camino hasta ser cubiertas por ellos es un abrazo que he necesitado tanto un año lejos de mi mitad es difícil no ver a tu mellizo a Adriano.
-te eche de menos sol
-y yo igual fastidioso.
Pasamos horas hablando, poniéndome al día con su vida y compartiendo risas y anécdotas.
Pero todo termino él tenía que recoger a su novia ya que estará en el compromiso y la boda y estoy feliz de conocerla por fin mi hermano dejo de ser un chico de nada serio para tener algo serio y están tan enamorado que me dan nauseas.
Por mi parte sigo en la alberca Alessandro salió por la mañana ya que tenía un asusto de vida o muerte o he sabido nada de el en todo el día sus misterios son algo que me inquietan he pensado muchos motivos y soy tan tonta que cada uno los descarto porque tengo miedo de que sea verdad, pero sé que al final lo aceptare en si es una parte de mi vida por muy tonta que me haga es la verdad que trato de fingir que no la es y maldición odio esto.
Mi piel tomo el tono perfecto dándome un tono más a mi piel la noche cayo en la gran Italia como cada día ceno sola siempre he odiado la soledad muchas veces es necesaria pero a veces solo pido un poco de compañía real esa solían ser mis amigas lo único sincero que hay en mi vida pero con ellas lejos me siento tan vacía saber lo tiste que es llegar a casa y querer contarle a alguien tu día y no tener nada más que a ti mismo comer en la soledad solo con el sonido de tu respiración y tus pensamientos acabando cada día con lo poco que has podido construir es tan triste que solo te queda fingir estar bien y mostrar lo mejor de ti la puerta de la casa es abierta por un Alessandro borracho son más de las diez he estado esperando por el pero veo que a esta ocupado su cuello está lleno de labial formando besos por su ,mandíbula hasta rodean su boca y comisuras la decepción están grande que solo observo en silencio mientras una lagrima resbala por mis rostro no debería afectarme no de esta forma al final todo es una maldita farsa y lo que tenemos en un juego en el que ambos nos complacemos hasta saciar la atracción del sexo coloco el plato sobre la mesa poniéndome de pie para ayudarlo a caminar ya que su borrachera es mucha que bota todo a su paso tomo su mano en volviéndola sobre mis hombros en forma que se sostenga para subir a la habitación.
-ven, debes tomar una ducha-hablo subiendo las escaleras que dan hacia la segunda planta.
-Ciao bella- Susurra mirándome dulcemente
-Vamos Alessandro que pesas-respondo ignorando su llamado me siento enojada que no dejare que un término cariñoso me hablante llegamos al baño de la habitación lo coloco sobre la ducha sacando su ropa para ducharlo trato ignorar cada marca roja en su cuello.
-para la próxima dile a tu mujer que no deje sus caricias a la vista- Alego con sarcasmos ganándome una sonrisa en respuesta.
-no es lo que piensas-balbucea.
-No me digas, entonces esta marcas que son Alessandro-pregunto cruzándome de brazos el eleva su rostro viéndome directamente a los ojos-se supone que mañana es la fiesta por el compromiso y mi prometido que haces, acostarse con otra me da igual si lo haces porque sé que no me darás fidelidad pero merezco respeto Alessandro solo pido eso no quiero ser el juguete de ti ni de nadie valgo más que todo esto y me duele porque sabes te creí diferente-intento no llorara porque sé que si derramo solo una lagrima no seré capaz de parar-dime porque haces esto, ¡responde carajo!-grito intentando hallar una respuesta pero solo obtengo silencio-tu silencio es suficiente-respondo tragándome el nudo que siento.
Sigo lavando sus marcas hasta que cada una de ellas son borradas una lagrima brota deslizándose por mi barbilla trato de no romperme termino colocándole una toalla llevándolo a la cama lo visto y lo dejo listo para dormir, tomo una manta y la almohada intentando poner distancia entre los dos, pero su mano me detiene haciéndome volver para observarlo.
-no me acosté con nadie cariño-susurra-no pude quise, pero no pude porque no eras tu a la que tocaba. No eran tus labios tus besos y me siento asqueado porque si sé que no te mereces esto vales más que cualquier mujer y soy afortunado de que seas mía mi mujer y soy un maldito por hacerte esto lo siento-habla tomando mis manos sobre las de el- lo siento, pero no sé qué hacer con lo que esto-lleva mi mano a su corazón sus latidos son rápidos cada palabra me afecta-porque solo se antonella-coloca sus manos en mi rostro colocando su mirada en la mía-Te quiero tanto que a veces duele, te necesito a mi lado bellezza.
Te necesito a mi lado bellezza
Bellezza
Bellezza
Ese maldito apodo acaba con mi corazón lo observo su mirada fija sus mano sobre las mías su aspecto es un asco no parece el hombre imponente e impecable que aparenta mi furia sigue, pero sus palabras son todo lo que he necesitado no sé cómo, pero los sentimiento de una simple atracción s****l se convirtieron en más en una necesidad del uno mismo y aterra porque abrir es dar la oportunidad de ser lastimado por más confianza siempre pasa
-vaya estas muy borracho Alessandro-respondo luego del gran silencio su mirada de amor de desplaza por una de tristeza y arrepentimiento sé que no es la repuesta que espera, pero no está mal que sufra un poco mas no soy fácil de perdonar la imagen de él y los rastro de labial me enfurecen.
-vaya-susurra bajando su cabeza y soltando sus manos de las mías lo ignoro tomando mi ropa y entrando al baño necesito un ducha.
Me ducho intentando olvidar cada palabra si bella es punto con él se lo que siento siempre soy clara respecto a todo lo que a mi vida le haga daño o no y él puede ser el puente a ambos enjuago mi cabello dándole suaves masajes bajo mis manos por mi cuello exfoliando cada zona limpiando intento tardarme lo más que puede espero que Alessandro está dormido para cuando salga de este lugar no quiero caer no hoy.
Me coloco la pijama y desenredó mi cabello en el tocador observó por el espejo comprobando que este dormito y Bingo lo está me acerco a la cama intento hacer el ruido más indeleble que pueda tomo los extremos de las sábanas para adentrarme en ellas no he colocado mi cabeza en la almuédano cuando lo escucho.
-Antonella-susurra con su voz ronca mi cuerpo se pone rígido pensé que dormía intento ignorar que me ha llamado acomodándome en la cama.
-pues dejar de evitarme, y comportarte como una mujer madura.
-soy madura Alessandro.
-entonces porque me evitas-jadea mientras se da la vuelta que dando cara a cara pone su mano en mi cintura atrayéndome más a él no pongo resistencia.
-no te evito.
-hay claro y yo no estoy borracho, lo que dije era verdad sí.
-estás borracho.
-vaya no me digas.
-idiota-susurró empujándolo.
-mírame bella-habla intentando tomar mi rostro lo cual evito, pero como siempre el gana.
-oye, lamentó todo.
-me dolió-logró decir intentando ocultar el soñozo.
-y me siento el más hijo de puta por eso eres mi mujer Antonella dentro de poco mi esposa y quiero que esto funcione que ambos intentemos que esto sea más que un contrato, llevamos meses en esto y el tiempo trascurre rápido y estamos a nada de ser esposos y quiero una familia en mi vida he desea mucho, pero esto no se compara a nada lo quiero todo contigo eres mi familia ahora bella-termina por decir mis ojos están llenos de lágrimas quiero llorar y gritarle tantas cosas, pero no puedo me siento tan dolida y mi voz simplemente no sale.
-dime algo cielo.
-es…que tú eres un idiota-y vaya lo dije-no puedes irte y mentir que irás a trabajar y luego que te vas con una ayayay-grito-no dios me volverás loca Alessandro las mentiras son parte de porque las relaciones se rompe ¿quieres que esto funciones?-pregunto y el asiente-pues no mientas no conmigo confía en mi como tú amiga, mujer, pronto esposa-sonrió con lo último-e incluso amante porque oye bien Alessandro Rinaldi la única amante que tendrás seré yo entiendes o juro maldito mentiroso que la próxima vez te corte los huevos-el asiente en silencio-bien ahora duerme mañana será un día muy largo-termino por decir los minutos pasan hasta que creo que duerme y lo digo-también te amo demasiado que temo-cierro los ojos dejándome llevar por el cansancio lo último que siento es un beso en mis labios y un susurro te amo bella hasta que todo se vuelve paz.
Unos besos en mi cuello son los culpables de arruinar mi relajante sueño intento ignorar, pero siento una lamida en mi cara.
-oye eso es asqueroso.
-Buenos días mi bella prometida.
-vaya manera de despertar a tu prometida.
-Que con besos-pregunta volviendo atacar mi cuello lamiéndolo y chupándolo a su antojo sus besos bajan por mi clavícula hasta llegar a tirante de mi camisón y lo baja dejando mi seno expuesto lo toma besándolo luego lo mete en su caliente boca lo chupa haciéndome jadeas arqueo mi espalda la sensación me causa placer su mano baja hasta tomar mis bragas intenta introducir sus dedos.
-para vaquero aun sigo molesta-hablo colocando el camisón en su lugar el me observa con una ceja enarcada yo sonrió.
-que pensé que todo estaba bien.
-no me debes más que una cogida para que te perdone Alessandro-respondo dejando un casto beso sobre sus labios.
-como que pide lo que quieras un yate un viaja a las Bahamas a ver mujer pide que lo quieras que lo cumplo.
-que no pediré un yate de más de ocho millones, pero no de las Bahamas suena muy bien pero no.
-sabes que puedo comprarte cien yates si así lo deseas.
-lose, pero quiero algo simple.
-dime.
-necesito un vestido para esta noche.
-bueno le pediré a Martín que lo compre- Martín su mano derecha parece su niñera lo observo tomar su teléfono el cual arrebato de sus manos ganándome una mala mirada de su parte.
-no iremos juntos por el vestido cielo-me acerco a besarlo.
-si esta es tu manera de convencerme pues como negarme bella.
-bien ¿qué hora es?
-las diez, la cena es hasta las seis tenemos tiempo-asiento mientras me levanto me coloco la bata mientas ato mi cabello en un coleta hoy es la cena de compromiso y me siento ansiosa con el tiempo me he acostumbrado a la idea de esto, pero aun siento todo como una locura.
El clima en Italia es caliente el sol está en su punto alto en Inglaterra todo es húmedo y frio me vestimenta se basa en abrigos y botas, pero en Italia puedo dejar eso por un momento
Me adentro al closet de la habitación escojo una falda verde con la pierna al descubierto y un top n***o mis tacones coloco todo arreglando mi cabello y colocando un poco de maquillaje al terminar busco a Alessandro, pero no está bajo a la sala enc0ntrandolo en la entrada de la casa recostado sobre su McLaren Senna de color celeste me acerco a él rodeándolo en un abrazo el cual revise gustoso nos quedamos así un momento hasta que alzo mi vista encontrándome con un azul demasiado irreal para mi le sonrió observando al hombre que en poco tiempo ha trasformado a la antonella que llego con el corazón roto no de amor si no de la mentiras o la imagen que tenia del ser que alguna vez llego a amar me acerco tomando sus labios entre los míos lo beso por cada día a su lado parece un sueño y temo despertar y que todo se vuelva agonía y soledad lo beso saboreando cada parte de él formando uno solo sus labios encajan como uno solo su lengua se adentra jugando con la mía el beso toma intensidad sus mano de sujetan de mi trasero lame y muerde mi labio terminando con el beso repone su cabeza en mi frente besando mi rostro hasta llegar a mi coronilla dejando uno en ella toma mi mano ayudándome a entrar en su deportivo y coloca mi cinturón no sin antes empezar otra sección de besos antes de subir y alejarnos de la enorme mansión veo los viñedos adornas la carretera las estructuras antiguos siendo el retrato de cada pasar los trabajadores en medio de las grandes siembras siento la frescura de mi hogar la dicha de este lugar están grande.
La mano de Alessandro reposa sobre mi muslo descubierto mientras su vista esta fija en el camino
-qué te parece si vamos a comer, y luego por tu vestido-pregunta dando masajes en su agarre.
-me parece-respondo observando la vista.
La ciudad no está muy lejos de casa así que el viaje no es tan largo Milán es esta época es calurosa pero fresca a su vez llegamos a la plaza de Milán bajo tomando la mano de Alessandro nos adentramos gallería Vittorio emanuele II o mejor llamado “el cuadrilátero de la moda” el lugar en cual las mejores tiendas se exhiben, pero un secretito no solo es un lugar de moda la comida oculta en cada bazar es una pequeña mina del tesoro algo más que amo de este país eso que lo identifica de una manera única y que inspire a otros a recrear esto y llevar la gastronomía fuera de su frontera
-te ves muy linda bellezza-escucho el maldito apodo de mi prometido sonrió como una boda lo veo sus manos encima de la mesa sus dedos índice colocado en la punta de su mandíbula me acomodo acercándome al tope de la mesa usando su misma posición.
-y tú ves menos idiota cielo-sonrió.
-lo aceptare solo por una-enumera con sus dedos-eres mi prometida-sonríe-dos mañana serás mi esposa-yo sonrió a lo último-y tres te amo-lo dijo por un momento pensé que era por lo borracho que estaba me explico dios como no amarlo tanto.
-vaya ¿solo por tres cosas? -pregunto tomando la copa de agua y llevándola a mi boca.
-sí, pero la principal es que te amo bellezza.
-no pararas hasta oírlo cierto-acuso el niega con su sonrisa sarcástica.
-también te amo Alessandro.
Él sonríe y juro que vale la pena verlo de esa manera el meso llega anotando nuestras ordenes
-ya preparaste los votos-Alessandro pregunta mientras lleva un pan y lo come.
-no quieres ayudarme-el asiente saco la agenda que siempre cargo en mi bolso y se la paso el anota ideas mientras yo las completo cada palabra es una promesa sonrió con la pequeña frase que coloca al final.
-me gusta.
-lo sé es nuestro siempre.
Terminamos de comer pagamos y caminamos hasta encontrar una tienda quiero un vestido sencillo pero que atraiga miradas observo cada parte hasta que un estante llama mi atención tiene un vestido blanco es de tirantes fino la parte de arriba en forma de corses uniéndose en una falda lisa larga que se desprende en pliegues ajustados a un lado del final del corses del vestido está lleno de pequeñas incrustaciones de pedrería dejando una parte con abertura dando un toque sexy pero elegante a la vez sé que soy la novia pero un rojo es mi elección.
-así que la novia ira de rojo-siento las manos de Alessandro por mi cintura abrazándome por la espalda recuesta su barbilla en el gueco de mi cuello.
-en la cena si, mañana seré la de blanco-respondo mientras saco la tarjeta para pagar y regresar a casa no antes de pasar por un helado.