“Empapados” En un silencio incómodo caminamos hasta la entrada del túnel del amor. Los botes tenían forma de cisnes blancos y gigantes. Había que pedalear para hacerles andar sobre el agua, dentro de un túnel que rodeaba el puerto. No era un recorrido muy largo, pero estaba oscuro, y solitario. Perfecto para sonsacarle algunas verdades a Nicholas Weyler. Comenzamos a pedalear mientras yo intentaba comer mi manzana de caramelo sin ensuciarme la ropa. - Y… ¿Cómo has estado? – decidí romper el enorme muro de hielo entre nosotros. Me lo imaginaba como la muralla china o algo. Así de enorme. - Bien – dijo sin mirarme – ¿Y tú? - Excelente… muy bien – hice una mueca – ¿Cómo está todo en Oxford? Las clases, digo, ¿Es lo que esperabas? La carrera. - Es una carrera difícil, pero no quier

