CAPITULO 48 Esa noche las chicas compartieron la cama con diferentes personas, pero sus mentes estaban conectadas, y aunque quisieran lo contrario no podían evitarlo. Lucrecia arqueaba su espalda mientras sentía que un arrasador orgasmo llegaría pronto, justo en el momento exacto una imagen la golpeo fuertemente, era ella, esa ojiverde que su vida habia puesto de cabeza, era ella en ese momento tomandola, haciendola suya, cerro los ojos pues preferia morir que dejar de sentirla, apretó las sabanas con sus dos manos soltando un fuerte gemido. Stella besaba el cuello de Laura con pasión, ambas desnudas arrodilladas en la cama, se fueron separando poco a poco y lo que los ojos de la abogada estaban mirando era

