Colin. Era como si me estuvieran enterrando agujas en las sienes y el entrecejo hasta tocar el cerebro. Una y otra vez. El sol me llegó a la cara y el dolor se intensificó al doble. Me levanté rápidamente al sentir el roce de las sabanas...negras. Mi cerebro me dio una patada, buscando por las familiares sábanas blancas con las cuales me despertaba a diario. Estaba sin camiseta, sin ropa interior, sin nada, absolutamente desnudo. Con un gran chupón debajo del ombligo y confundido. Busqué con desesperación el resto de mi ropa para vestirme en un tiempo record. Rebusqué mi teléfono entre los bolsillos del pantalón, por los cajones de las mesas de noche, por debajo de la cama sin encontrar nada. Mierda, mierda, mierda. Había un olor a aceite insoportable por todo el departamento cuando abr

