Subí a mi cuarto para ducharme y analizar esta ridícula situación, pero cuando entre olvide todo lo que traía en mente al ver a Sebastián con solo un pantalón deportivo haciendo abdominales en medio del cuarto, esto era un espectáculo digno de los dioses, no me cansaría de ver esto todos los días. El me miro y sonrió, creo que al ver que se me salía la baba por él, pero imagínense a quien no con tremendo bombón. _ te quedaras todo el día ahí mirando_ me dice Sebastián y yo me sorprendo al darme cuenta que el se había detenido de hacer los abdominales y me estaba mirando. _ no, ya me voy_ digo mientras emprendo mi camino hacia el baño. _ si quieres puedes tocar, no tengo ningún inconveniente. _ me dice con una mirada perversa en sus ojos. _ quizás, luego ahora tomare una ducha_ le digo

