Es Hora De Presentar A Mi Esposo De Mentiras

1644 Palabras
Capitulo 5 —Estoy bien, pero hay algo que te tengo que contar. Recuerdas que salí en búsqueda del abogado del pueblo sin embargo en el camino alguien me atropello. Él quiso hacerse responsable y me ayudo pero durante el camino tuvimos un accidente. — ¿Entonces porque pagaste tú? —ella cuestiona desconcertada. —Aquí viene lo peor o lo mejor, no tengo idea de cómo explicarte esto, solo sé que es la única opción que tengo—trago grueso luego de decir eso. Media hora después… Si bien no fue algo difícil de que Adele entendiera aunque siento que ella está igual que yo de desconcertada. — ¿Entonces él será tu prometido? Pero le dijiste que estabas casada ¡No entiendo! ¿Y el bebé? Ay que difícil situación y pobre hombre lo que le paso es terrible y viendo el lado positivo tú eres lo único que ellos tienen. —No puedo llegar con un esposo asì de la nada por lo tanto tengo que poner sobre aviso a Andrés, a ver si me entiende. ¡Por Dios! En mi vida había mentido tanto pero debo hacerlo—menciono con culpa. A lo lejos se escucha como tocan la puerta ese es el medico quien entra y me da dos recetas una dice mi nombre y otra la el de Andrés. —Su esposo deberá tomar estos medicamentos unos para mejorar la memoria y otros para sus lesiones, de los tres él fue el más perjudicado, la bebé no necesita nada solo fue el susto ya que ella iba bien resguardada. No me queda más que pedirles que sigan las indicaciones de las recetas, a usted señorita solo le recete calmantes al parecer está demasiado nerviosa—él me mira con atención —También le indique antinflamatorios para su pierna y su cabeza, de mi parte seria todo con permiso. Con agradecimiento miramos hasta que ese medico sale de la habitación, ahora viene lo más difícil eso es tratar de que Andrés me siga la corriente. —Adele trajiste la ropa que te pedí—pregunto con rapidez mientras me aseguro que el medico haya salido. —Sí, aquí esta traje de mi novio solo espero que a ese tal Andrés le quede —me da una bolsa—También hay ropa para ti. Menos mal que ella recordó traer ropa para mí cuando ni siquiera recordé pedírselo ya que mi cabeza está en otra parte. Luego de tomar esa bolsa me meto a dar un baño y aunque el agua fresca me despierta siento un gran remordimiento dentro de mí. Minutos más tarde… Salgo cambiada y lista para irnos de este lugar, ahora falta ir con Andrés con quien llego casi enseguida. —Espera aquí —le pido con amabilidad a Adele quien asiente en silencio. Con sutileza entro a la habitación, esta vez él está jugando con Keiry tal parece ser que ellos dos están unidos eso me tranquiliza un poco. —Hola—menciono con un poco de incomodidad. —Hola—contesta con un poco de seriedad. —Ya tenemos que irnos ¿Qué tal si me prestas a la bebe? Debo ayudar a cambiarte —sonrio incomoda. Él asiente y extiende sus brazos para darme a la bebé a quien cargo y empieza a moverse, vaya deber ser que ella extraña a su verdadera mama. Aun asì la tomo en mis brazos y le sonrio, luego de eso salgo de la habitación y me pongo frente a Adele quien suspira con preocupación. — ¿Qué vas hacer con la niña? Ni siquiera sabes cambiar un pañal—ella comenta en tanto mira a los lados. —Seré su nueva mama y tú tuviste hermanos pequeños debes saber cómo tratar a un bebe por lo que tú me ayudaras ¿Cierto amiga? Y no te preocupes si algo sale mal no te culpare solo yo sabía la verdad ¡Ok! —Ok—responde sin ganas—Y no te preocupes nunca te dejaría sola—me sonríe—Yo seré la tía de esta hermosa bebé—ella carga a Keiry quien solo esta seria. —Debo volver, espera a que te hable para presentarte a Andrés —digo para luego meterme nuevamente. Con cuidado entro y por un momento me quedo parada en esa puerta ¿Cómo es que los hombres se desvisten con tanta facilidad? Trago saliva de solo ver el cuerpazo que él se carga. Y aunque mi prioridad no era tener un marido ahora, agradezco por este desconocido el cual es realmente guapísimo. —Veo que ya te quitaste la camisa—sonrio con sarcasmo—Ok ahora te ayudare a buscar una para ti. Algo nerviosa saco la ropa que me dio Adele la cual es perfecta para Andrés aunque creo que le quedara algo apretada. Como sea solo le ofrezco esa camisa. Él toma esa camisa la cual se pone por encima, veo como se queja un poco ya que esta golpeado de la espalda por lo tanto me acerco a ayudarle sin embargo él se aleja un poco. Al parecer también le causo incomodidad. —Yo puedo solo gracias —él procede a abotonar los botones de la camisa. Así mismo se pone de pie y baja sus pantalones ¡Oh por Dios! Enseguida me volteo ya que me he sonrojado más de la cuenta después de eso con pena le doy el pantalón. —Te apena ver a tu esposo sin ropa eso es raro, nunca había oído de una esposa asì, ya estoy cambiado puedes voltear. Antes de hacer eso frunzo el ceño por un momento hasta que tomo valor de verlo a los ojos. —No es eso lo que pasa es que tal vez tú como no me recuerdas pensé que te molestaría que te viera. —No me molesta es solo que me siento extraño, siento que no soy yo ¿Sabes? —él frunce el ceño intentando descifrarse a sí mismo. —Pronto lo averiguaras ¿Qué tal si vamos poco a poco? Por cierto tengo a alguien a quien presentarte bueno a varias personas pero vamos despacio ven —extiendo mi mano él por un momento se queda viendo mi mano hasta que la toma. El contacto con él me hizo sentir algo, aun no sé que es, pero fue una sensación extraña, debe ser que en mi vida he tenido este tipo de contacto con algún hombre. En fin ambos salimos de ese lugar para luego ver Adele quien se queda demasiado anonadada aunque a la vez sorprendida. De repente aclaro la garganta ya que creo que a ella se le ha olvidado el plan. —Andrés ella es Adele nuestra amiga, trabaja con nosotros en la pastelería y puedes confiar en ella. Noto como Adele recuerda el plan por lo que enseguida reacciona y le sonríe como si verdaderamente lo conociera. —Hola Andrés, veo que estas mejor, que bueno. Eh ¿Nos vamos? Allá afuera esta mi coche —ella camina delante de nosotros. Dos horas después. Luego de ese viaje largo de dos horas hemos llegado a mi casa asì que creo que es momento de afrontar esto y seguir con esta mentira más que nunca. —Andrés recuerda lo que te dije en el camino, Mi tía Julieta no debe saber que perdiste la memoria ¿Entiendes? Y aunque ya vives conmigo ella no lo debe de saber ya que es muy recatada y no le gusta la unión libre, como te dije nosotros solo estamos comprometidos no nos hemos casado legalmente eso lo tuve que decir ya que la enfermera y el doctor creyeron eso y la verdad debido a lo que te paso no quise contradecirlos—trago saliva. Sinceramente esto me está costando demasiado, no tengo idea de si él me seguirá la corriente o no, lo único que sé es que esto es muy complicado. —Por otro lado ella no debe saber sobre Keiry veré la manera de que lo sepa después pero… por ahora no debe saber que tenemos una hija. Veo como él se queda aún más desconcertado. A estas alturas creo que estoy por darme por vencida. — ¿Por qué debo fingir que no me paso nada? No entiendo ¿Por qué no hemos comprado casa propia? ¿Por qué si es tu tía tenemos que hacer eso? —Mi tía es una persona ambiciosa y quiere sacarme de casa de mi abuela, porque esta intestada si mi tía sabe que tuvimos a Keiry fuera del matrimonio sospechara y peor si sabe que no estamos casados, solo di que eres mi prometido si no tu hija es decir nuestra hija no tendrá donde vivir ¿Quieres eso para ella? Esto ya lo habíamos hablado y estuviste de acuerdo solo que no lo recuerdas pero está bien si no quieres solo digamos la verdad—pestañeo un par de veces. Ay ¿Por qué él pregunta tantas cosas? Frunzo el ceño. Me digo a mi misma para luego seguir dándole explicaciones que se me ocurren en el momento. —No hemos comprado nada porque recién hace un año íbamos a casarnos, pero… Me embarace de Keiry y pues no pudimos pero lo haremos, pronto tendremos nuestra casa para nosotros solo que hay que esperar ¿Entiendes? Si te resulta difícil solo no digas nada—lo veo con suplica. —Está bien si dices que ya lo habíamos hablado perfecto. Además, no quiero lidiar con esto ahora solo seguiré tus indicaciones y listo solo prométeme que después me explicaras todo esto con más calma—él parece abrumado—Y no te preocupes yo también te prometo que en cuanto esto mejore me esforzare para comprarte una casa y que no tengas que lidiar con una tía así.
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