A Yvette le dio un vuelco el corazón, presa del pánico. —¿Qué es esto... Lance miró la colorida portada y quiso fijarse en las palabras que contenía. Yvette reaccionó con rapidez y lo tomó. —Nada. —Tiró el libro a la bolsa. Un rastro de duda pasó por los ojos de Lance. Quería preguntar algo más, pero cuando levantó la vista y vio que Yvette palidecía, frunció el ceño. —¿Te encuentras mal? Mientras hablaba, alargó la mano para tocar la frente de Yvette, pero ésta retrocedió de repente y la esquivó. Yazmin, que estaba detrás de él, vio esta escena, y sus ojos no pudieron evitar un destello de frialdad, que desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Al segundo siguiente, su cuerpo se balanceó de repente y cayó suavemente hacia Lance. Lance la sostuvo. —¿Estás cansada? —La voz de Lance

