AURORA
Estaba segura de que esto era una clase de broma.
—"No creo que esté embarazada".
—"Sí, aquí diciendo y al parecer lleva alrededor de dos meses".
—"¿Dos qué?".
—"Meses, en un mes podríamos saber el sexo del niño".
Esto no podía pasarme a mí, si hace dos días perdí mi virginidad y ahora estaba embarazada de hace dos meses.
Salí del hospital sin escuchar nada que el médico tenía que decirme y fui directo a mi casa en un taxi.
Cuando llegué, me paré frente al espejo. —"Vlad, yo, Aurora, te invoco". —Pero no hubo respuesta. —"Te invoco para establecer el pacto".
Pero no pasó nada. Cuando ya estaba empezando a rendirme, caí al suelo y lágrimas empezaron a bajar por mi mejilla.
—"Vlad".
En una fracción de segundo, fui levantada del suelo y puesta en la cama, sobre las piernas de alguien. Levanté la cabeza y era Vlad.
—"¿Qué pasa? ¿Por qué estás llorando?".
—"¿Puedes decirme qué me está pasando?".
—"No te entiendo".
—"Fui al médico y me dijo que estaba embarazada desde hace dos meses, pero hace dos días fue que tuve relaciones contigo".
—"Quería decírtelo; al parecer hubo un error y, por no cuidarnos, saliste embarazada".
—"Pero creí que los demonios no podían embarazar a una humana".
—"Estaba seguro de eso, pero no sé qué pasó".
—"¿Por qué está creciendo tan rápido?".
—"Soy sobrenatural, así que así mismo crece el niño".
Me levanté de las piernas de Vlad; no entendía por qué me pasaba esto a mí.
—"Mi carrera, mi padre me matará si se entera".
—"No estudiarás más; acaban de pasarte en la universidad. Puedes ir a graduarte de tu doctorado mañana mismo".
Me giré hacia Vlad.—"¿Qué hiciste?".
—"Lo necesario para que estés tranquila".
—"Lo sabía, ¿verdad?".
—"Sí".
—"¿Por qué no me lo dijiste?".
—"No era el momento de que te enteraras".
—"Hola, soy la madre; esto está dentro de mí. Era tu deber decirme a mí lo que me estaba pasando".
—"No lo creí necesario y ya".
—"Escúchame, Vlad, te quiero fuera de mi vida".
—"No puedes hacer eso".
Sentía desesperación, tristeza, odio, todas las emociones juntas.
—"Puedo, establecimos el pacto y mi segundo deseo es que desaparezcas de mi vida para siempre".
—"No te voy a cumplir eso".
—"Mi vida era normal hasta que tú llegaste a ella".
—"Tengo que quedarme para cuidar de ti y de mis hijos".
—"¿Mis hijos?".
Como si hubiera dicho algo que no debía, Vlad miró hacia otro lado.
—"Contéstame, Vlad, dime qué está pasando o me volveré loca".
—"Está embarazada de dos hijos míos y nacerán dentro de un mes".