AURORA Había escuchado la voz de Vlad cuando intenté sentarme; él tenía levantado al doctor por el cuello. —"Vlad, detente, lo vas a matar". Su cabeza giró hacia mí y tuve que contener un grito; sus ojos eran rojos y su cara no tenía descripción, pero al parecer había sido el verdadero demonio que es. —"Él no se habría detenido si no hubiera llegado". Vi que agarró la parte de su cabeza con las manos y la giró, haciendo que su cuello se torciera como si hubiera roto una rama. El doctor cayó al suelo sin vida y con los ojos abiertos. No tuve tiempo de reaccionar porque Vlad ya estaba frente a mí; en un pestañeo, él me agarró por el cuello y me levantó en el aire. Luego, choqué duro contra la pared. —"Tengo tanto deseo de matarte ahora mismo por intentar desacerté de mis hijos". —"Ha

