VLAD Obvio que no estaban aquí. Su hija fue a otro lugar y su madre no, pero no podía traerla aquí, así que mandé a buscar dos demonios para que cambiaran al cuerpo de la mujer y de la hija. Busqué una vara y la convertí en una pistola y se la pasé. Nada de esto era real para nosotros, pero sí para él. Recreamos la escena tan jodidamente bien: la niña durmiendo en su cuna mientras su mujer estaba leyendo una revista en la sala. Él entró y todo fue como lo había hecho cuando la mató de verdad. Él entra a la casa y tira lo que parece un portafolio. La mujer de él levanta la cabeza. —"Mi amor, qué bueno que llegas". —"¿Desde cuándo me engañas?". —"¿Qué?". —"Sé que me estás engañando con un hombre. Te vi saliendo del hotel con él". —"No, déjame explicarte". —"No quiero que me expliq

