VLAD
Los ojos de mi padre brillaron tanto que creí que se iba a transformar en el verdadero él, pero luego me tomó del cuello.
—"¿Cómo te atreves a amenazarme a mí? Yo soy tu rey y tu padre".
—"Y ella es la madre de mis hijos".
—"No me importa, solo me importa mis nietos. No está estúpida humana".
—"A mí también me importa mis hijos. Ella tiene que estar viva para criarlo".
—"Vladimir, que no se te ocurra amenazarme en tu vida, mucho menos por una miserable humana, o olvidaré que eres mi hijo y te encerraré para que te den un poco de calentamiento".
Mi madre vino y quitó a mi padre, y se colocó en el medio, levantando un dedo hacia él.
—"Es mi hijo y antes de que te atrevas a ponerle la mano, me tienes que matar a mí".
Mi padre vio a mi madre y fue como si hubiera visto algo hermoso. Sus ojos volvieron a la normalidad, sin mencionar su cuerpo y el fuego que ya estaba empezando a salir de él.
—"No te puedes meter en el problema de mi hijo y yo".
—"Es mi hijo, que no se te olvide. Si él quiere a la humana viva, pues la dejará así".
—"Sabe que no puedo hacer eso".
Mi madre se acercó a mi padre.
—"Esos niños sólo se criarán si su madre está presente. Además, si tu hijo la quiere viva, dale ese deseo como regalo de que será el próximo rey del infierno".
—"Haré todo lo que pueda, pero es una regla que no está en mi poder romper".
—"¿Alguien puede decirme de qué regla se trata?".
—"Cuando tu padre fue mandado al infierno por revelarse contra Dios, lo mandaron a gobernar en el infierno por toda la eternidad".
—"Sí, madre, sé esa historia. Todo el mundo la sabe".
—"Tu padre no puede acercarse a los humanos. Lo mismo ocurre con los humanos: ellos eligen a dónde quieren pertenecer con sus acciones en la tierra".
—"¿Y eso qué tiene que ver?".
—"Que la única regla que tenía tu padre era nunca embarazar a una humana, y la rompió. Ese fue un precio que todavía estamos pagando".
—"¿Qué precio?".
—"Cada hijo que tenemos se muere antes de nacer".
Todo era demasiado para un día.
—"Entonces, si yo quiero a la humana viva, ¿qué pasará?".
—"El precio será que un hijo morirá".
—"No lo voy a permitir".
—"Vladimir, cariño, es algo que nadie puede evitar".
—"Claro que se puede evitar".
—"Vladimir, no hagas algo de lo que te puedas arrepentir".