Capítulo 12

442 Palabras
VLAD Tenía que haberla matado; todavía no tenía idea de por qué carajo la salvé. Estaba buscando una explicación mientras entraba por un túnel. Cuando entré, los gritos de las almas condenadas se escuchaban hasta que un demonio apareció en mi camino. Se inclinó en forma de reverencia. —"Alteza, el rey mandó a llamarlo". Caminé hacia el trono donde sabía que estaba sentado. Cuando llegué, él estaba ahí, sentado cerca de mi madre, y al lado de ellos había otro asiento que era para mí. Subí hasta estar a la altura de ellos. —"Padre, ¿para qué me mandaste a llamar?" Él se acercó a mí con sus alas blancas. Yo tenía alas, pero negras; casi no las usaba, podíamos volar sin ellas. —"Eres el príncipe de la oscuridad y tu padre es el gran rey Lucifer". —"Sí, padre, ¿qué hago con eso?" —"¿Cuánto tiempo te llevará hasta que embaraces a esa miserable humana?" —"Se está complicando". —"Eres mi hijo; para ti no debe ser nada complicado. Usa tus poderes". —"No usaré mis poderes para que ella tenga relaciones sexuales conmigo". Él se acercó tanto a mí que podía ver su cara transformarse al verdadero él. —"No te enamores de una humana, sabe que esa fue la única regla que te puse". Mi padre buscó una virgen que fuera hermosa para que la embarazara y tuviera un hijo mío. —"Te enamoraste de mi madre". —"Era otro tiempo, no puedes enamorarte de ella, sabe que no puedes". —"Sabe que no me enamoraría de una humana débil". —"Vladimir, si te enamoras, la mandaré a matar y la enviaré al mundo del olvido". Eso es como otro mundo; no es el cielo ni el infierno, es como si estuviera en el medio de los dos, pero sin poder estar dentro. Alguien que va ahí jamás vuelve; esas son personas que ya no pueden salvarse o condenarse. —"No hace falta eso". —"Dile que le dará el mundo entero, lo que ella quiera, pero embarázala ya". —"Dije que le cumpliría dos deseos, no puedo hacer más que eso por una humana". —"Dos deseos, dale diez deseos, pero embaraza a esa estúpida humana o tendré que buscarte otra". Mi madre por fin se levantó y le puso la mano a mi padre, quitándomelo del frente. No podía negar que él la amaba, pero solo era débil con ella, con nadie más. Ella se colocó frente a mí. —"Enamórala, que ella entre porque quiera, no hagas como tu padre, que me obligó, aunque después me enamoré de él".
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