Adam y yo ante el compromiso de nuestro matrimonio, yo le pedí que para mí era muy importante también el consentimiento de mis padres biológicos, sé que no están presentes físicamente y que hace más de 20 años fallecieron, pero siempre los siento conmigo acompañándome en cada decisión que tomo, y aunque adoraba a mis padres adoptivos, para mí era muy especial contarle en su tumba lo que me estaba sucediendo, por lo tanto le comenté a Adam que si podía ir conmigo hasta el panteón nacional y visitar la tumba de mis padres, Adam es tan noble que no puso ninguna objeción alguna sobre ir a tan especial momento. Adam entendió mi deseo, y él me acompañó a visitar la tumba de ellos, ese día en su motocicleta que por cierto, tanto miedo me daba subir a ella, fuimos

