Es otro día de trabajo, me levanto tempranito, salgo de mi casa para que mi madre no se diera cuenta que tenía los ojos hinchados, cosa que disimulaba con el maquillaje. Al salir y caminar unas calles para agarrar carro que me llevara, veo que para un taxi cerca de mí, y me invitan a subir, era de nuevo el señor Fermín Lauren, me extrañó que estuviera cerca de la casa, tal vez estará haciéndome casería a ver si cambio de decisión, porque lo vi bastante interesado en la propuesta que me hizo. — Hola Simone, anoche estuve pensando mucho y tengo otra propuesta que hacerte. — Señor Lauren, ya se lo dije, lo lamento, yo sabría si… (me interrumpe) — Escúchame por favor. Entiendo que la situación de su empresa afecte, entiendo que se siente mal. — Correcto. — Pues ha

