Episodio 4: El maldito bastardo (Él)
Estoy perdido, tan pedido como mi vida. Me recuesto sobre una gran roca y miro al cielo buscando el norte. Me encanta mirar al cielo. Nada tan maravilloso e intrigante. Tengo una idea de donde estoy, pero me quedaré un rato. Hace frío. La nieve se derrite poco a poco luego de la gran nevada del 19 de diciembre. Terminando mí cigarrillo caigo en una pesadez profunda. ¿Por qué me siento tan miserable? Tengo un buen trabajo. Soy agente especial federal. Encubierto, específicamente. Trabajo en la frontera de EU y Canadá. También realizo funciones de seguridad, propias de mi cargo, en la embajada de E.U en Canadá. Soy especialista en mi área y ya tengo el rango de Sargento. Tengo 23 años. ¿Qué más pudiera pedir? Soy el mejor en lo mío y aún así no es mi pasión. ¿Por qué tengo que llevarme la vida de otros de por medio por el bien de la nación? Quiero estudiar medicina, específicamente ortopedia. Haciendo mis primeros estudios de medicina en New York fue que conocí a los Scotish, mis únicos amigos.
Aun así este vacío que siento en mi pecho no se va. No siento que pertenezco a ningún lugar. Desde que me fui de casa de mi madre a los 20 años no he querido regresar. Detesto ver como mi hermano se pierde, consentido por mi padrastro. Convirtiéndose en totalmente dependiente de él y su monigote. Detestaba ver como abusaba de mi madre verbalmente y como esta lo justificaba por que "es un buen hombre religioso y me aceptó con un niño" El maldito bastardo colombiano. Ese era yo. Y muy aceptado que fui. (Nótese la ironía). Mientras viví en Nueva York fui abusado físicamente por él. Todavía recuerdo su correa enredada en mis piernas, sólo porque no quería ir a la iglesia. Odie a mi padrastro, ese maldito judio. Odie a mi madre, y odie la iglesia. Odio el universo, me odio a mi mismo. Y al parecer ser odiado y no ser amado es mi destino.
Mi primera novia, Mónica se suicidó cortándose las venas a los 15 años. Yo no estuve allí para impedirlo, fue mi culpa. Esa noche anterior me llamó y yo no contesté, no tenía señal. La ame tanto y la vida me la quitó. Iris fue mi primera mujer, era mayor que yo. Me enseñó a ser hombre, pero se cansó y me dejó. Esa vieja me odia. He viajado de país en país desde hace 3 años. Mi fantasía con Lou todavía la tengo latente en mi corazón. Ella era mi crush en Suiza, pero nunca pasó nada. Esa mujer era demasiado digna. Acá en Canadá conocí a María, una boricua morena de buenas curvas y cabello sedoso. Y bueno, me dejó. Que carajos, ya les conté. El amor no es para mí. Ni el de mi familia y mucho menos el de una mujer.
Sumido en mis pensamientos no me dí cuenta que cayó la noche. No me apetece regresar a esta hora. Podría perderme más. Aunque que más me da. Estoy ya acostumbrado, lo veré como mi misión personal de supervivencia, una aventura. Buscaré refugio debajo de esas rocas que forman una especie de cueva pequeña y encenderé una fogata. A dormir pichoncito observando la luz de la Luna que hoy está en cuarto creciente.
A la mañana siguiente seguí la luz del Sol en el este. Fue una noche fría pero reconfortante. Recuerdo que al salir era después del medio día. Así que la ruta es en dirección al Sol. Efectivamente, pronto empecé a oler a leña, pan, bacon...que hambre. Me acercaba a las cabañas de Valle de los Picos. Me acordé que ya casi era hora de almorzar. Con razón tengo hambre de ogro. “Modo Shreck" activado.
Salí por la vereda y veo a los Scotish llegando en la Ford negra. Rayos y centellas como diría Robin el de Batman. Esa escena frente a mi es toda roja. Esta gente no acepta a nadie que no sea pelirojo en su familia. Parecen Vikingos. Estoy pensando esto cuando veo a esta esbelta pelirroja, pero con un tono más oscuro y más alta que Pauhline. Todos son más grandes que ella, jaaa. En ese momento sus espejuelos cayeron, revelando unas pelotas de ojos marrones, grandes, intensos, curiosos. Ehhhh ehh, frena, frena. El amor no existe, menos a primera vista. ¿Oh si? Jodido imbecil, por aquí voy yo a buscarme problemas, mientras Georgie le entrega sus espejuelos a esa gitanasa.