Episodio 8: Traidora (Él)
23 de diciembre de 2018.
Los días subsiguientes fueron buenos. Compartir con los Scotish y con Anahis Mezzini (ese era su nombre de soltera), me habían hecho superar mi última pérdida. No voy a negar que extraño a mi ex. Comprendo que yo aporté demasiado para que ella se hartara y me abandonara. No fui totalmente honesto con ella. Sin embargo, mi visión de una relación cambió de rumbo inesperadamente. Creo que se debe a ella. Pauhline me lo había comentado. “Los ojos de una gitana pueden atrapar a un corazón; aún el mas duro no resiste esa mirada y se convierte en suave algodón”. Creo que en vez de compadecer a mi compadre, ahora lo estoy comprendiendo. Esos ojos me tiene cautivo. Como me quito su conjuro. Dicen que Pauh ve el futuro. ¿Será que me está pasando eso a mi? Cada vez que esa gitana me mira a los ojos es como si intentara descubrir que hay dentro de mi. No quiero que lo sepa. No quiero que vea a este hombre quebrado en ellos. Solo quiero disfrutar su compañía y conocerla. No se, ser amigos o… “Borra eso de tu mente. Ella no merece un mentiroso como tu.” Me digo a mi mismo.
Anahí es tan ocurrente y a la misma vez ingenua. Mi nueva amiga gitana hace honor a su r**a. Vive con pasión cada detalle en su entorno. Es demasiado inteligente y dedicada. La noche anterior la vi desde mi ventana con libreta, celular y binoculares en manos. Me saludó efusivamente para luego perderse en el cielo estrellado, estudiándolo cual fueran mis ojos. Hoy habrá Luna llena la veré en la ventana otra vez?
Su cabello rojizo a la cintura, estaba suelto y ondeaba con la brisa helada. Es hermosa. Me gusta mucho, demasiado. No me sentía igual desde que conocí a Mónica. Me recuerda a mi mismo, el Nevile real atrapado en mis muros. Me recorre una sensación que llega desde mi pecho que late fuertemente hasta mis entrepierna. Si tan solo fuera posible. Weje, cálmate amigo, es solo una amiga.
Mientras más compartimos más cosas en común hallamos. Hasta Suchi ya me acepta. Y pensar que ayer por la mañana por poco me come la Tasmania. Me levanté en la mañana boca arriba en el suelo. Con mi pie sobre ;a pierna de Anahís y con el más asqueroso dolor de espalda. Siento un bulto en el pecho. ¿Será ella? Pienso fugazmente antes de abrir mis ojos y sentir una nariz fría apuntándome que mató con su hocico apestoso mi ilusión.
- ¡¡Mierda!!, la Tasmania. -
- Anahis brincó a mi lado, sorprendida y un dejo de enfado se dibujó en su cara. -
-Traicionera. ¿Qué haces con el? -
La Suchi me lamió la cara moviendo su cola de plumero y corrió fuera del cuarto. Anahis corrió detrás de ella.
-¡Traicionera, Traicionera, cosita linda, beso, besho! Eres solo mía. La escuchaba murmurar entre risas. -
Se reía de forma infantil observándola detenidamente, mientras yo estallaba en carcajadas y los niños despertaban. Se veía tan fresca en la mañana en su pijama verde. Me miró con los ojos grandes y corrió al baño. Me despedí de los niños un poco decepcionado. No me dio ni los buenos días. Estaba sonrojada. ¿Por qué? Ni un cafecito expreso en la mañana? Ah desayunamos en EL Lunch, lo olvidé. Necesito un bañito.
-Nos vemos en el desayuno, en El Lunch. Vayan a despertar a sus padres. -
No lo dudaron y casi destrozando la puerta para levantarlos.
- ¡Lindo día amiguitos! Se fue el “baby sitter”. No me importa si no durmieron. Atiendan a sus criaturas. Parece que su titi esta indispuesta en el baño, Bye. -
Les grite desde la cocina en tono burlón mientras abría la puerta para irme. Me muero de la risa pensando lo que estará diciendo en el baño si me escuchó.
En la tarde paseamos por las veredas del bosque. Esta vez no me perdí. Anahís estaba a mi lado, extasiada. Tomaba mi mano tratando de no resbalar por las húmedas veredas. Le mostré cada detalle de este que me parecía interesante, conozco muy bien los bosques. Mi trabajo me está capacitando precisamente en esto este ciclo de entrenamientos. Pronto habrá una misión de seguro. Se veía tan curiosa. Compartimos muchas de nuestras experiencias.
- ¿Qué sucedió en la mañana? -
- Eh nada. Un pequeño detalle que olvidé y que me incomodó No quería incomodarte a ti también. Te aclaro que no estaba indispuesta. -
- ¿Debo leer entre líneas? -
- Es tu problema. -
- A ya se. No te lavaste la boca. -
- Ridículo, no, bueno si. Ay olvidalo mejor. Vamos a ese riachuelo congelado. A ver si podemos cruzarlo. ¿Te atreves? -
- ¿ Qué si me atrevo? , yo no le tengo miedo a nada, vamos. Tomó mi mano y salimos corriendo al medio del riachuelo congelado. Ella empezó a girar en si misma como bailarina mientras reía. No parecía un hada . El hada de mis ojos color bosque. Como ella dice que son. La Suchi se nos unió ladrando para que la levantáramos.. Esto se chavó. Con que el hielo no se rompa el hielo. La tomé del suelo y me dispuse a salir. Ella me seguía muerta de la risa.
- Con que ya son amigos. -
- Eso parece. -
Pauhline y Ethan nos miraban con confusión. Comentaban que no entendían como un ermitaño desquiciado y una mujer tan huraña como ella se llevaban tan bien y podían ser amigos.
¿Amigos?… ella me encanta toda. Hasta la Suchi traidora.