2. EL GUARDAESPALDAS

2414 Palabras
La hora de abrir había llegado, ella no se había acercado a Aitor de nuevo después de saber que fumaria, un hombre, al parecer el jefe directo, parecía el administrador del lugar, en quien Aitor no confiaba, reunió los jóvenes para dar instituciones, aquella pequeña joven no volvió la mirada hacia él; cuando aquel hombre terminó de hablar con ellos, todos se dispersaron, sin embargo, llamó a Yaiza, Aitor noto que le dijo algo que al parecer no fue del agrado de ella por el gesto de desaprobación en su rostro. Ya había llegado al otro lado de la barra un joven, era el encargado de las bebidas, ella corrió con una sonrisa hacia la barra – hola Fer casi que no llegas – saludo ella, extrañamente Aitor se sintió ignorado por aquella pequeña joven. Las puertas del club se abrieron al público, Yaiza mantenía siempre una sonrisa en su rostro incluso cuando estaba sola sentada escuchando su música. Poco a poco la gente empezó a llegar y a ocupar las mesas del lugar, un grupo numeroso llegó y era necesario unir dos mesas, Aitor sonrió de lado esperando que como hacía un rato ella le solicitara ayuda, pero no pasó, lentamente borro su sonrisa al ver que empezó a arrastrar la mesa acercándola a otra, por lo que él corrió a ayudarla. – gracias – respondió ella con su habitual sonrisa al gesto de él y corrió a acomodar las sillas para los clientes. Aitor regresó a la barra, desde allí miraba el manejo, pidió al joven al otro lado de la barra que le sirviera agua simulando vodka, cuando Yaiza lo vio con aquel vaso en la mano, se acercó a él – ten cuidado, no debes beber en el trabajo – le susurro ella – él sonrió – creí que no me volverías a hablar por fumar. – dijo él reprimiendo una sonrisa – el que no me guste que fumes no quiere decir que no me preocupe, el jefe puede llegar en cualquier momento y es mejor que no te vean bebiendo – aclaró ella. – es agua, simulo beber como otro cliente – respondió él – ¡eres muy astuto! – exclamo ella mostrando asombro a la explicación de Aitor - deberías ser espía como el 007 – respondió ella abriendo los ojos sin abandonar la sonrisa y él soltó una carcajada, ella se alejó para continuar con su trabajo. Charlie llegó al club y se acercó a Aitor, subieron juntos a la oficina y Yaiza los vio de lejos, no dejó de sentir preocupación, cuando Aitor regresó de nuevo a la barra, Yaiza se acercó a hacer unos pedidos para la mesa que estaba atendiendo - ¿te dijeron algo? Yo puedo hablar con él y le digo que era agua lo que bebías – ofreció ella mientras le pasaban la bandeja con su pedido – él le guiño el ojo, ella sonrió frunciendo sus labios y levantando sus cejas, llevó su pedido dejando junto a Aitor una pequeña nota “me gusta tu sonrisa, no la pierdas nunca. Yaiza” junto a la firma una flor; Charlie salió de la oficina y se disponía a salir del club, Yaiza pensó en alcanzarlo para hablar con él, pero no lo logró, Aitor le hizo un gesto negando con la cabeza y ella entendió que no quería que hablara por él. La jornada terminó sin ningún problema, el club cerró y el que parecía el administrador encargado, llegó tras la barra, los meseros empezaron levantar las sillas y cuando Yaiza volteó su mirada a la barra Aitor ya no estaba. Aitor llegó a su apartamento y allí estaba dormida boca abajo su novia, Amanda, una mujer rubia alta, de ojos azules, estaba desnuda envuelta en sus sábanas, él se sentó al borde de la cama junto a aquel cuerpo y empezó a besar su hombro bajando con sus besos al igual que la sabana, por su espalda hasta llegar a un muy bien formado trasero, mordió con delicadeza una de las nalgas y separó un poco sus piernas, introdujo uno de sus dedos en la v****a sintiendo la humedad, sintió las paredes vaginales contraerse y ella soltó un gemido separando más sus piernas dándole acceso a él. Aitor se quitó el saco y la corbata dejándolo delicadamente acomodado sobre una silla cerca a la cama, se sentó de nuevo al borde de la cama, su rubia se giró y se sentó a ahorcadas sobre él, se besaron y poco a poco desabotono su camisa, beso su pecho y lo hizo acostar en la cama, con mas intensidad bajó a su pantalón y lo desabotono, sin quitarlo totalmente liberó aquella erección y la llevó a su boca, pasó su lengua por su glande e introdujo todo el falo hasta llenarse de él, en un movimiento rápido él la giró para quedar sobre ella y sacó un preservativo de su mesa de noche junto a la cama, se lo puso y la penetro con fuerza, ella gimió de placer, levantó las piernas hasta ponerlas sobre sus hombros y continuó embistiéndola, los gemidos se confundían hasta que ambos llegaron a un perfecto orgasmo. Aitor entró al baño, se deshizo del preservativo y se ducho, cuando regresó a la cama a descansar ella ya estaba dormida de nuevo, se acostó a un lado y se entregó a los brazos de Morfeo. Cuando Aitor despertó, la rubia estaba saliendo del baño perfectamente vestida – debo ir a casa a cambiarme, llegaré tarde a la reunión con mis padres. – dijo ella mientras buscaba algo bajo la cama – los encontré en el pasillo anoche – respondió él mostrando una tanga roja y sonriendo, ella se las arrebató y en un rápido movimiento él la jalo haciéndola caer sobre su cuerpo – nos vemos esta noche – dijo él besándola y liberándola del agarre, ella se puso su tanga, los zapatos y salió del apartamento. Aitor llegó tarde a la empresa de su padre, se encerró en su oficina y se acostó a dormir en el sillón, se despertó por el sonido de su celular, su padre lo llamó para que subiera a su oficina, respiró profundo, se arregló la ropa y subió. – hola Aitor – saludo su padre después de dar autorización para su ingreso, él sabía que algo no estaba bien cuando no le llamó hijo. – hola papá – respondió al saludo. Hablé con tus suegros, dicen que Amanda aún no les comentó nada del compromiso. – comentó su padre. – aún no lo he preparado, no sé cómo hacerlo. Quisiera que fuera especial para ella, pero no sé cómo. – creo que esta noche si lo voy a hacer – dijo Aitor sonriendo. – ya no voy a dar más vueltas, lo que fue, fue y necesitamos fijar fecha. – dijo Aitor. Su padre sonrió y Aitor salió de la oficina. Aitor se reunió con sus amigos a almorzar, les comento el plan para proponerle matrimonio a su novia esa tarde – te acompaño, no me lo quiero perder – dijo Charlie. – ¿estás seguro de lo que vas a hacer? Tú sabes que ella nunca me ha caído bien. – comentó Rui - ¿después de tres años aún sigues desconfiando de ella? — preguntó Aitor a su amigo – lo siento, pero no confío en ella. Deberías pensar un poco más las cosas. – sugirió Roi. – estoy seguro de esto y lo quiero hacer. Espero que seas feliz por mí. – pidió Aitor – sabes que sí. -respondió su amigo. Aitor llegó temprano con Charlie a su apartamento donde ya sabía que estaría su novia, su lugar de parqueo estaba ocupado, por lo que debió dejarlo en otro sitio y solicitó al vigilante que solucionara aquel inconveniente; subieron a su apartamento e ingresó muy despacio, supo que algo no estaba bien cuando vio sobre la mesa de la sala una de sus corbatas y un vaso vacío, todos sabían lo ordenado que era él y jamás encontrarían en su apartamento un vaso fuera de su lugar y mucho menos una de sus preciadas corbatas mal ubicada; caminaron hacia la habitación y allí estaba ella, hacía el amor con Tomás, un supuesto amigo suyo, los ojos de Aitor estaban negros de la ira, Charlie tomó su celular y los grabó sin que lo notaran, Aitor no sabía cómo reaccionar, estaba temblando de ira, se conocía enojado y no era responsable de sus acciones, Charlie lo tomo por el brazo y salieron de prisa de allí en silencio, tenía la evidencia en sus manos de la traición de su novia así que debían pensar en una venganza. Esa misma noche Aitor llegó al club después de despedirse de su amigo, Yaiza aún no había llegado, cuando llegó fue interceptada por aquel hombre que parecía ser el administrador, le dijo algo y de nuevo hizo un gesto de desagrado, Aitor dejó de verla para no tener que saludarla, no quería hablar con ella, no quería hablar con nadie, esta vez ella tenía una blusa blanca de mangas cortas, un short n***o y su cabello estaba recogido con dos coletas, caían un par de mechones azules sobre su rostro. Toda la rutina fue igual, cuando llegó el chico de la barra Aitor le pidió un whisky, Yaiza se acercó a saludar en ese preciso momento – hola – saludo ella, - ¿Qué se supone que estas haciendo? – pregunto ella al ver el whisky que acababan de pasarle, en ese instante entró Charlie en dirección de Aitor, ella en un rápido movimiento toma el vaso y lo pone sobre una bandeja – ¡métete en tus asuntos! – grita Aitor intentando tomar de nuevo el vaso pero ella no se lo permitió, y lo miro de reojo, Charlie se acerca a él, Aitor mira intrigado a Yaiza frunciendo el ceño por la acción de ella > pensó Aitor mientras su amigo lo tomo por el brazo y lo llevo hasta la oficina – tenemos que hablar – él se voltea a ver a la joven y ella lo sigue de reojo; Yaiza le devuelve el vaso de whisky a Fernando, - ¿Qué te traes con el nuevo? – preguntó Fernando recibiendo el vaso - nada fer, él y tú son los únicos decentes de aquí. Ya te lo he dicho. – Fernando sonríe ante la explicación de la joven. Charlie sale del club y Aitor regresa a la barra, Yaiza está atendiendo una mesa y aprovecha para pedir otro whisky, busca a la joven con la mirada y la puede ver atendiendo una mesa, el cliente ha bajado la mano y roza la pierna de ella aparentando que fue un accidente, ella se aleja de él y ya ha borrado la sonrisa de su rostro - ¿eso pasa muy seguido aquí? – pregunta Aitor a Fernando, el hombre de la barra voltea en dirección de la mirada de Aitor - ¿a qué se refiere? – a que los clientes manoseen las meseras. - ¡Yaiza! – exclama Fernando preocupado – no falta el cliente que se quiera pasar de listo y crea que las meseras son prostitutas, voy a llamar a seguridad externa para… - no alcanzó a terminar la frase, Aitor se puso de pie y cuando caminaba hacia aquella mesa, pudo ver cómo aquel hombre apoyó su antebrazo en la rodilla y rozo los dedos en la pierna de ella, Yaiza lo golpeó en la cabeza con la bandeja que tenía en sus manos, Aitor abrió los ojos asombrado y corrió al ver aquel hombre ponerse de pie furioso, Aitor tomó a Yaiza por la cintura con su brazo izquierdo y la acercó a él cubriéndola con su cuerpo para protegerla de la posible reacción de aquel hombre y levantó su mano derecha mostrando la palma para intentar calmar a aquel sujeto; Cuando un hombre de seguridad externa llegó, Aitor pudo ver a la joven lo suficientemente cerca para ver un poco mejor su rostro - ¿cuántos años tienes? – interrogo él, viendo que a través del maquillaje ella era mucho menor de lo que aparentaba – 17 – respondió ella. – ven conmigo – ordeno él tomándola por la muñeca y llevándola hacia donde se encontraban los casilleros de los empleados – príncipe, ahora eres mi guardaespaldas personal – dijo ella con su habitual sonrisa – quédate aquí, ya regreso. – ordenó Aitor y salió del lugar; buscó un lugar para llamar a Charlie Charlie, ¿cómo es que tenemos una menor de edad trabajando en un club nocturno.? - Preguntó Aitor cuando escuchó la voz al otro lado de la línea. Hola, ¿de qué hablas? Ahhh. Te refieres a esta niñita. No te preocupes, sus papeles están en regla. A qué te refieres, es menor de edad, trabaja en un club nocturno donde se vende alcohol y me dices que sus papeles están en regla Si. Mira, es una menor adulta. Yo te lo voy a explicar de manera que lo entiendas ella está emancipada, lo que quiere decir qué tiene libertad puede tomar decisiones, puede trabajar, beber y hasta circular a altas horas de la noche. No tiene padres y estaba bajo la custodia de su abuela. Así que ella misma solicitó su emancipación cuando tenía 15 años para poder trabajar y ayudar a su abuela sin tener problemas legales. Además, fue muy recomendada por un conocido nuestro. ¿Quién podría recomendar a esta niña? El Señor Sandoval – respondió Charlie al otro lado de la línea, Aitor se quedó pensando en lo que había escuchado. La pondré en el restaurante. Ella escogió la zona del bar porque las propinas son mejores. Aitor suspiró profundo y regresó a la zona de los casilleros y ya ella no se encontraba allí, intentó llegar a la barra y se sintió mareado, los tragos que había tomado estaban haciendo lo suyo. Regresó a la barra y pidió otro whisky, encendió su cigarrillo y la vio aparecer – fer, 2 tequilas para la mesa 8, 2 mojitos para la mesa 5 y 2 cervezas para la 3– pidió ella al hombre al otro lado de la barra. – príncipe, no deberías seguir bebiendo – sugirió ella – te dije que te metieras en tus asuntos – respondió él – pues mi familia y mis amigos son mis asuntos – respondió ella y levantó la bandeja con su pedido – ¡quién te dijo que soy tu amigo! – respondió él molesto mirándola a los ojos – auch – respondió ella borrando la sonrisa de su rostro y alejándose a llevar los pedidos, sobre la barra junto a él, había una pequeña nota con una flor dibujada junto a la firma “Gracias mi príncipe, eres mi 007 personal. Yaiza.”
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